El Alavés gana en los despachos lo que luego se le niega en el campo de juego. Últimamente recibe noticias más alentadoras de su frente económico y judicial que resultados positivos los días de partido, un equilibrio de fuerzas que se le resiste y que resulta esencial para garantizar la pervivencia de una entidad casi nonagenaria. A tres semanas vista de su junta de acreedores -fijada para el 12 de mayo en el Palacio de Justicia de Vitoria-, una cita vital para el futuro de la casa, tanto como que a finales de junio siga siendo de Segunda División, el Alavés ya reúne las primeras adhesiones a su convenio. La propuesta lanzada a quienes debe dinero contempla la rebaja a la mitad de una deuda global de 25 millones de euros y su pago fraccionado en cinco años.
Según ha podido saber EL CORREO, catorce acreedores, entre ellos diez futbolistas, han formalizado por ahora ante el Juzgado de lo Mercantil su apoyo explícito a la oferta de pago y liquidación del débito. En número son únicamente unos pocos respecto a los 275 que figuran en la lista de espera, pero por la cuantía de sus créditos representan un porcentaje significativo, superior al 12%. La aprobación del convenio exige el voto afirmativo de, al menos, el 51% de la suma de la deuda albiazul. Aunque aún no la tiene, el Alavés cuenta entre sus cálculos con la mayoría necesaria para sacar adelante uno de los principios básicos de su viabilidad económica.
Sólo espera que la Diputación, su principal acreedor con 10,8 millones de euros -el 43% del pasivo del Alavés-, también formalice ante la jueza del concurso su anunciado respaldo a la quita y a la espera sugeridas en el convenio ofertado hace mes y medio. En público, altos cargos forales han asegurado más de una vez que la institución «no será un obstáculo» para la pretendida rehabilitación financiera albiazul. En privado también así se lo han trasladado a los dirigentes del club con los que se han reunido en numerosas ocasiones desde que lo preside Fernando Ortiz de Zárate.
Con el 13% asegurado, y siempre que el otro 43% de la Diputación cumpla su compromiso de adhesión, el Alavés tiene previsto presentarse a mediados de mayo ante sus acreedores con un porcentaje lo suficientemente holgado como para obtener sin sobresaltos la aprobación a su convenio. Si así es, las voces discordantes entre los que reclaman lo que se les debe, que seguramente las habrá, tendrán que plegarse finalmente al voto mayoritario.
Compromiso
Para asegurarse una asamblea lo más llevadera posible, el Alavés ha tenido que convencer de las bondades de su comprometido y arriesgado plan de viabilidad a varios de sus principales reclamantes. Después de la Hacienda foral, los futbolistas conforman el segundo grupo de deuda, con una suma superior a los siete millones de euros. Pero sólo unos pocos han atendido a la llamada de socorro albiazul. En concreto, una decena.
Dos de éstos siguen hoy en la primera plantilla. Son los capitanes Astudillo, con más de 700.000 euros pendientes de cobro, y Mateo, con algo más de 118.000. Los otros ocho jugadores ya dejaron Mendizorroza por diferentes salidas: Thiago Gentil, Edu Alonso, Rubén Navarro, Ogbeche, Wellington Paulista, Miguel Pérez, Ángel y Sarriegi. A todos ellos el Alavés les dejó de pagar 2,2 millones de euros cuando se refugió en la Ley Concursal para suspender su insolvencia y ahora, casi dos años después, perdonan la mitad del dinero y aceptan percibir el resto en cinco plazos anuales para contribuir a su manera a la supervivencia de la casa. Un gesto que el Alavés les agradece.
Como el que han tenido igualmente los despachos de representación de futbolistas Groupe Union Management y Worldwide Sports; el club Slavia de Bulgaria, del que procedió Blago Georgiev; y el abogado deportivo Juan de Dios Crespo, quienes reclamaban 796.607 euros antes de sumarse a título individual al convenio propuesto por el consejo de administración de la entidad. Entre la suma de los jugadores y la de estos cuatro acreedores, el montante supera los tres millones de euros, algo más del 12% del impago que arrastra la entidad del paseo de Cervantes por su çésima gestión en el pasado.
El Alavés confía en recabar más apoyos entre sus acreedores, éstos ya por propia iniciativa, antes del 12 de mayo, como aguarda con anterioridad a esa fecha la anunciada adhesión de la Diputación a su plan para ponerse al corriente. El 'sí' de la junta de acreedores es un requisito imprescindible para evitar la liquidación anticipada de la sociedad anónima deportiva. En principio lo tiene garantizado. Su otra batalla, ésta más incierta, la libra contra la clasificación y en favor de su obligada permanencia en Segunda División.