ETA tenía previsto cometer un atentado con una furgoneta cargada de explosivos antes de la investidura de Patxi López como el primer lehendakari socialista de la historia, según los datos que empiezan a arrojar las investigaciones iniciadas tras la captura del jefe de los comandos de ETA, Jurdan Martitegi, y el 'talde' que estaba entrenando para actuar en Vitoria.
Según aseguró ayer en Londres el Ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los documentos que se encontraron a Martitegi han permitido saber que la dirección de la banda ya había previsto hacer llegar un vehículo bomba a los colaboradores 'legales' -no fichados por la Policía- que se encontraban en la capital alavesa. La fecha prevista para la entrega era finales de mes, lo que implica que los explosivos ya estarían en la capital alavesa para comienzos de mayo, cuando está previsto que se celebre el Pleno del Parlamento vasco en el que Patxi López será elegido lehendakari.
Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento no han permitido determinar cuál iba a ser el objetivo elegido ni la fecha exacta en la que se pretendía cometer el atentado. Lo más probable es que esas decisiones dependieran de la dirección etarra en Francia, que pretendía trasladarlas más tarde a sus colaboradores afincados en Vitoria.
Los envíos de bombas desde Francia han sido una de las prácticas habituales de ETA en los últimos meses ante la presión policial en España y el desmantelamiento de los comandos situados en el interior. La oleada de atentados llevada a cabo a finales de septiembre con el estallido de tres vehículos cargados con más de cien kilos de explosivos en el cuartel de la ertzaintza de Ondarroa, la sede de la Caja Vital en Vitoria y una residencia militar en Santoña, donde falleció un militar, fue cometida con automóviles franceses. La banda, no obstante, tiene activas en Euskadi infraestructura que le han permitido cometer el atentado contra la sede de EiTB, en la Nochevieja del año pasado, así como el ataque con una pequeña bomba contra un empresario de Amorebieta.
La posibilidad de que ETA atente para intentar marcar la agenda política ante la investidura de López ya era contemplada por las fuerzas de seguridad desde hace semanas. Esta hipótesis se disparó después de que la banda afirmara en un comunicado difundido con motivo del Aberri Eguna que el nuevo Gobierno socialista se había convertido en un «objetivo prioritario» de los terroristas. Desde ese día, los estamentos policiales se encuentran en alerta máxima.
La investigación, en este sentido, se centra ahora tanto en los seis arrestados en el País Vasco como en las tres detenciones llevadas a cabo en el pequeño pueblo francés de Montauriol. En esta última localidad fue sorprendido el pasado sábado Martitegi y su lugarteniente, Gorka Azpitarte, cuando se reunían con Alex Uriarte, un vecino de la capital alavesa que, según las investigaciones, tenía previsto convertirse en el jefe de la célula que actuaría en Vitoria. Fueron los seguimientos a este último joven, sin antecedentes policiales pero muy vinculado a los ambiente radicales, lo que propició la detención. Según el Ministerio de Interior, el objetivo de la cita era que Uriarte recibiera un cursillo acelerado de armas y explosivos para que pudiera comenzar a atentar cuanto antes.
La captura de Martitegi supuso la urgente puesta en marcha de una redada en el País Vasco para arrestar a los supuestos cómplices que ya había reclutado Uriarte. De esta forma, el Cuerpo Nacional de Policía detuvo en Vitoria a Asier Ortiz de Guinea, Jonathan Guerra y Olaritz Arakama. Esta joven, compañera sentimental de Ortiz de Guinea, fue puesta en libertad ayer sin pasar ante el juez. Aunque en un primer momento se afirmó que era la hija del histórico dirigente de ETA Ignacio Arakama Mendia, 'Makario', se trata en realidad de su sobrina.
'Papeles de Súsper'
En Bilbao, por otra parte, fue arrestado Sergio Bravo y en Rentería Gorka Iriarte. Según han señalado fuentes de la investigación, este último era uno de los activistas elegidos para dirigir el comando junto con Uriarte. El arrestado ya aparecía en 2003 en los papeles incautados al entonces dirigente de ETA Ibón Fernández Iradi, 'Susper', en los que se detallaba los nombres de jóvenes de la izquierda abertzale con los que se había contactado para que se incorporasen a la organización terrorista. A Gorka Iriarte se le consideraba «un hombre de confianza» al que poder acudir siempre que fuera necesario «esconderse o huir».
Los arrestados en el País Vasco han sido trasladados a dependencias de la Policía y en las próximas horas serán puestos a disposición del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, quien ha coordinado toda la operación. En los registros de sus domicilios se incautó abundante documentación en soporte informático que está siendo analizada.
Con respecto a la rama francesa de la investigación, la juez antiterrorista de París Laurence Levert decidió aplazar durante un día el traslado de Martitegi a la capital gala para poder estudiar la documentación incautada al terrorista antes de tomarle declaración. En el momento del arresto, Martitegi y su 'número dos' llevaban con sigo armas cortas, material electrónico y fiambreras como las que se utilizan para construir las bombas lapa.
Con respecto a la situación interna de ETA tras las últimas operaciones llevadas a cabo en Francia y en España, el Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, fue ayer tajante y aseguró que la banda se encuentra en un proceso de «descomposición». El 'número dos' del Ministerio de Interior explicó que los datos que avalan la debilidad de la banda son numerosos, pero el principal es que en poco más de cinco meses las fuerzas de seguridad han arrestado a los tres jefes sucesivos del aparato militar, y alguno no ha durado «ni 20 días» al frente de la banda. Pese a este análisis, Camacho reconoció que la banda «todavía tiene capacidad para hacer daño»