Aunque la salud de un club como el Alavés se mide casi exclusivamente por la temperatura corporal del primer equipo a final de temporada y sin duda queda tiempo para una reacción, un repaso a la situación deportiva del club indica que la fiebre de una debilidad generalizada ha subido varios grados dentro de la entidad. A la extrema situación que vive el equipo de Javi López -a siete puntos de la permanencia cuando restan nueve jornadas- se une la del filial, penúltimo y con cuatro partidos para evitar la debacle de volver a las categorías provinciales. Sin remedio se encuentran ya los dos juveniles, descendidos en un último fin de semana negro.
Entre los cinco equipos más representativos de la entidad alavesista sólo el conjunto de Liga Vasca Cadete ha eludido los problemas, aunque su décima posición a falta de una jornada para la conclusión del campeonato tampoco es boyante. En cualquier caso y a falta de la resolución de los campeonatos de Segunda y Tercera División, la amenaza de una caída en cadena de los primeros equipos de la entidad es algo desconocido en la época reciente. Hay quien recuerda algo similar en el inicio de los ochenta, cuando el conjunto profesional cayó a Segunda B y le siguieron otros descensos en la misma campaña.
Como contrapeso a esa debilidad deportiva generalizada actual en la entidad albiazul puede actuar el trasvase de futbolistas desde Ibaia hasta Mendizorroza. Si la situación de los equipos inferiores es la más delicada en muchos años, también es cierto que el Alavés ha incluido en su nómina a más futbolistas de la cantera que nunca. Con la irrupción la pasada campaña de Igor Martínez y del traspasado Alberto Morgado (Real Sociedad), y en ésta la llegada al equipo profesional de Óscar de Marcos.
Desde los años noventa
Al margen del primer equipo, que en los próximos dos meses pone en juego sus catorce campañas consecutivas en el fútbol profesional, el filial también afronta un reto histórico: evitar un descenso a Regional Preferente. Y es que el equipo entrenado ahora por Lluis Carreras se ha mantenido en una categoría nacional desde el inicio de los años noventa. Ha militado en Tercera y también en Segunda División B.
El filial debe disputar aún cuatro jornadas y arranca con tres puntos de desventaja. En Tercera son tres los descensos seguros, aunque todo dependerá de los arrastres de otra categoría. Si la Real Sociedad B cae desde Segunda B podrían convertirse en cuatro. Después de perder el último fin de semana frente al líder Elgoibar, el conjunto de Carreras deberá enfrentarse ahora al Portugalete, otro de los conjuntos que se encuentran en la parte alta de la tabla.
En el caso de los juveniles el descenso del equipo de División de Honor a Nacional también supone abandonar una categoría de referencia. El Alavés deja así el primer nivel en una Liga que se disputaba en siete grupos. Ahora, el equipo juvenil albiazul más representantivo participará en una categoría autonómica. Al juvenil B no le han ido mejor las cosas. A falta de una jornada ha caído de la Liga Vasca a la categoría provincial. Se trata además del segundo descenso consecutivo de esta plantilla.
Con este pésimo expediente deportivo llega el Alavés al tramo final de una campaña donde sólo una inmediata recuperación del primer equipo puede cambiar la sensación de crisis completa en la estructura deportiva albiazul. El sábado en Girona el cuadro de Javi López se juega la opción de mantener viva la esperanza.