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Álava

21.04.09 -

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La nueva cárcel de Nanclares de la Oca sigue siendo objeto de polémica, aunque ayer las críticas se dirigieron hacia la Diputación alavesa. La asociación de apoyo a los presos Salhaketa denunció la existencia de «personas con nombres y apellidos» en esta institución que han hecho «dejación de sus responsabilidades» a la hora de intervenir en el asunto, denunció César Manzanos, portavoz del colectivo.
Las obras en los terrenos del antiguo polvorín de Zaballa podrían haber sido intervenidas, a su juicio, por el departamento foral de Agricultura «si hubiera actuado con celeridad». «Nos sorprendió que en la nueva macrocárcel de Soria se paralizaron al inicio por parte de los guardas forestales de la Junta de Castilla y León», explicó. En aquella ocasión tampoco existía «un informe de impacto medioambiental», añadió Andrés Illana de Ekologistak Martxan.
Águilas reales
Desde esta organización se criticó la forma en que ha comenzado la construcción pues se pasó de «un permiso para el desbroce a un movimiento de tierras». Illana advirtió, además, de la presencia de dos águilas reales «criando» en la zona que podría impedir la continuación de las obras. «La Diputación algo tiene que esconder o temer» para no querer hablar con los diferentes colectivos, recalcó.
Salhaketa se quejó también de la actitud del alcalde de Iruña de Oca por haber «vendido la idea de que se construye la nueva cárcel para cerrar la vieja, pero el plan no lo contempla».
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