El comando desarticulado el sábado entre Francia y España pensaba entrar en activo de forma inminente. Según la principal hipótesis que manejan las fuerzas de seguridad, su objetivo consistía en iniciar una campaña de atentados en el País Vasco, siguiendo la consigna de ETA de golpear al Gobierno socialista de Patxi López que se conformará en los próximos días. La redada -que ha permitido capturar a nueve personas, entre ellas el jefe militar etarra Jurdan Martitegi- y las informaciones que van apareciendo en las primeras investigaciones confirman la hipótesis con la que ya trabajaban los expertos policiales: ETA quiere poner en marcha una ofensiva, aunque todos sus esfuerzos son frenados una y otra vez por las fuerzas de seguridad.
El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer que el comando se disponía a atentar en breve, aunque todavía se indaga cuáles eran sus objetivos. Rubalcaba reconoció que la Policía contempla la posibilidad de que la célula intentara actuar en la capital alavesa con motivo de la investidura de Patxi López como lehendakari a principios de mayo, aunque aseguró que, por el momento, no pasa de ser «una hipótesis geográfica».
La pieza clave para conocer los planes de ETA está en el detenido Alex Uriarte, sobrino del histórico militante de la banda Eloy Uriarte, 'Señor Robles', un joven vecino de Vitoria sin antecedentes pero sobre el que el Cuerpo Nacional de Policía tenía sospechas desde hacía meses de su relación con la organización terrorista. Él iba a ser el líder del nuevo comando junto con Gorka Iriarte Sáez, procedente de Rentería y que también estaba siendo investigado por las fuerzas de seguridad antes de su arresto el sábado. Según éstas, ambos habrían buscado a los posibles colaboradores para su talde, que ya habían comenzado a recopilar información.
El ministro de Interior explicó ayer que el jefe de los comandos de ETA, Jurdan Martitegi, y su lugarteniente, el 'legal' Gorka Azpitarte, habían montado en los últimos días una cita con Alex Uriarte para instruirle en el manejo de armas y explosivos. Este tipo de adiestramiento es uno de los últimos pasos de la banda una vez que ha decidido preparar un comando para que actúe en España. Cuando los 'legales' han sido instruidos, ya sólo les falta recibir el armamento y las órdenes de comenzar a atentar.
Martitegi y Azpitarte se reunieron el sábado por la tarde con Uriarte en el cementerio del pequeño pueblo francés de Montauriol, situado cerca de Perpiñán. En su ruta desde el País Vasco hasta esa localidad, la Policía española, en coordinación con agentes franceses, vigilaba los pasos del sobrino del 'Señor Robles'.
Jurdan Martitegi se había decidido por Montauriol para el encuentro porque era un lugar apartado y escasamente habitado. Llevó hasta allí las fiambreras y varios aparatos eléctricos que la banda emplea para fabricar bombas lapa, así como un revólver. El jefe de los comandos y su escolta se reunieron con Uriarte y hablaron durante dos horas, hasta el instante en que los agentes decidieron arrestarles. A las 17.45, Martitegi, uno de los etarras más buscados por las fuerzas de seguridad, era encañonado y esposado. Él mismo se identificó con su nombre auténtico ante la Policía gala.
«Hombre de confianza»
Su detención, junto con la de Azpitarte y Uriarte, puso en marcha una operación simultánea en Euskadi, donde el Cuerpo Nacional de Policía ya conocía la red que había tejido este último. Las largas investigaciones sobre los contactos de Uriarte llegaron a cruzarse en los últimos meses con otras pesquisas de la Guardia Civil. Este solapamiento fue detectado por el Centro de Coordinación Antiterrorista, que dio preferencia a la Policía ante lo avanzado de sus pesquisas.
Los primeros arrestos en suelo español tuvieron lugar en un bar del barrio vitoriano de Judizmendi en el que se celebraba un acto a favor de un brigadista de la Guerra Civil. La Policía detuvo a Asier Ortiz de Guinea y a su compañera, Olaritz Arakama. El joven ya había sido arrestado en 2003, debido a que su nombre figuraba en la documentación incautada al entonces jefe militar de ETA Ibón Fernández Iradi, 'Susper'. Según el auto judicial dictado hace seis años, había aceptado colaborar con la organización siempre que no tuviese que matar o poner coches bomba, por lo que la banda le encomendó la misión de robar documentos nacionales de identidad.
En 2007 fue puesto en libertad al considerar el Tribunal Supremo que la mera disposición a colaborar con ETA no es suficiente para condenar a una persona. Su novia, Olaritz Arakama, es hija del histórico miembro de la banda encarcelado Ignacio Arakama, 'Makario'. Según fuentes policiales, podría ser liberada en breve.
Otro arrestado fue Gorka Iriarte, considerado uno de los responsables del futuro comando. Al igual que el anterior, también se le detuvo en 2003 por los papeles de 'Susper', donde figuraba como miembro de la infraestructura de ETA en Vitoria. Estaba considerado «un hombre de confianza, al que recurrir para huir o esconderse».
En la capital alavesa y Otxandio también fueron detenidos Jonathan Guerra Tejero e Igor García de Ochoa. La Policía registró una vivienda de la calle Cuchillería, en el Casco Viejo, próxima a la taberna en la que trabajaba Itxaso Legorburu, la etarra detenida la pasada semana en Francia en las proximidades de una armería. En Bilbao, asimismo, los agentes capturaron a Sergio Bravo Sáez. En el registro no se han localizado armas o explosivos, pero sí abundante documentación en soporte informático que está siendo analizada.
Dentro de la investigación, una de las sorpresas para la Policía ha sido la presencia de Gorka Azpitarte como lugarteniente de Jurdan Martitegi. Este etarra, que iba armado en el momento de su arresto en Montauriol, no constaba en los archivos de las fuerzas de seguridad como huido. El joven había desaparecido hacía tiempo de Mondragón, sin que se conozcan las causas que le llevaron a cruzar la frontera.