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Serguei Ivanov, con 34 años, aprovechó la debilidad de los favoritos para vencer en la gran clásica holandesa
20.04.09 -

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Brindis ruso en la Amstel Gold Race
El pelotón pasa tranquilo junto a un molino durante la Amstel Gold Race. / REUTERS
Fue larga la noche del 28 al 29 de julio en el Tour de 1998. Cees Priem, director del equipo TVM, la pasó en la Gendarmería. Interrogatorio por dopaje. Veinte días atrás, la policía de aduanas había detenido a un tal Willy Voet, masajista del conjunto Festina, con una arsenal de EPO. Era ya el Tour maldito. Aquel 29 de julio había etapa, entre Albertville y Aix-les-Bains. Fue anulada. El Once y el Banesto hicieron las maletas y se largaron. En protesta por los registros policiales. Otros siguieron hasta la meta, aunque al trantrán. Entraron en formación. Juntos. Y primero, los del TVM. Con ese maillot estaba allí un ruso recién llegado, Sergei Ivanov. Ayer, tantos años y escándalos después, Ivanov logró al fin una gran clásica: la Amstel Gold Race. El primer ruso en el currículo de la prueba holandesa.
Con 34 años, nadie le esperaba. Rondaban otros nombres sobre las 31 cotas del trazado. Cunego, los hermanos Schleck, Valverde, Samuel... A 160 kilómetros de la meta, el Caisse d'Epargne (Valverde) y el Euskaltel (Samuel) agarraron el mando. Tijeretazo a la escapada de Klimov, Arashiro, Bertogliati, Terpstra y Timmer. Los equipos de peso querían que todo se juzgara en el muro final, el Cauberg (rampas del 15%).
Samuel y Valverde
Al Rabobank, en cambio, le dio por cambiar de plan. Lanzó a su dorsal de lujo: Freire. Faltaban más de 40 kilómetros aún. El pelotón sabe que el cántabro anda desencanchado, pero también que es capaz de lo imposible. Por eso, el equipo de Valverde anuló la fuga. Entonces apareció Andy Schleck. Su hermano Frank se había caído (conmoción cerebral). Y Andy salió a por el triunfo. Tampoco le dejaron. Aunque su tajo lo soportaron pocos. Valverde daba síntomas de fragilidad. Como Samuel. Como los favoritos.
El Liquigas lo intentó con dos jóvenes: Kreuziger y Nibali. El Katusha ruso recurrió al viejo Ivanov, que había sido segundo en esa meta en 2002, cuando ganó Bartoli. Ivanov lleva mucho tiempo en esto, desde antes del 'caso Festina'. Es un ciclista siempre presente. También estuvo en el siguiente ataque, el de Kroon y Gesink. El bueno. Por detrás tiraba el 'Silence' de Gilbert. Sin fuerza suficiente. Al resto, como a Cunego, le faltó convicción. Y gas.
Por eso, al Cauberg llegaron los tres de la fuga. Gesink se derrumbó el primero. Kroon es veloz en finales así. Ivanov, ciclista inmóvil, corría sobre su última oportunidad. Se colocó en cabeza y así llegó. Alzó los brazos. Brindis ruso en la Amstel, la clásica de la cerveza.
Ivanov viene de lejos. De aquel Tour del Festina. De ser excluido en 2000 por superar la tasa de hematrocrito, de sufrir en la Tirreno una caída que le abrió el cráneo... Y de la meta de Alberville. Allí entró con el TVM el día de la huelga de 1998. Y allí ganó una etapa de la ronda gala tres años después. La dos caras de este deporte desde 1998.
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