La de base y la de 'cinco' son dos posiciones sensibles en cualquier equipo de baloncesto y no lo van a ser menos en el Baskonia. También son demarcaciones con dos claros dueños esta temporada, Pablo Prigioni y Tiago Splitter, los jugadores que más minutos acumulan por encuentro a lo largo de la presente temporada. Ahora, son dos piezas amenazadas en el puzzle por razones médicas y por la naturaleza menguante del sistema de rotación que aplica Dusko Ivanovic. Las tribulaciones físicas que afectan a Vlado Ilievski, timonel reserva de Prigioni, y al poste hispano-brasileño les colocan como «serias dudas» para el duelo de este mediodía ante el CAI Zaragoza.
Así lo confirmó ayer el entrenador baskonista, que también mostró su esperanza de que ambos jugadores «puedan estar». Quien queda descartado es Barac, aún convaleciente de una fractura en el dedo del pie derecho. En el caso de Splitter, el esfuerzo de seguir jugando tras sufrir el esguince de tobillo en el arranque del partido ante el Pamesa le ha provocado «una lesión un poquito más grave», aunque Ilievski permaneció inédito ante los valencianos y ha tenido más margen para recuperarse de sus molestias musculares.
En todo caso, el Baskonia tiene en su mano clavar una pica más en su objetivo de amarrar la primera posición de la temporada regular y Dusko Ivanovic reclamó un esfuerzo a los tocados. «En situaciones como la que estamos y aunque no estén al cien por cien, necesitamos gente», proclamó.
Y es que, de certificarse la baja de Splitter e Ilievski, el preparador azulgrana se quedaría sin apenas margen de maniobra y tocaría experimentar o buscar alternativas. Si se fuerza la suerte a la hora de desdoblar los posibles significados de las palabras de Ivanovic, la arenga podría dar pie a lecturas de todo tipo. Incluso se podría vislumbrar una solicitud velada de refuerzos. Tampoco fue la voluntad del preparador azulgrana en la rueda de prensa previa al entrenamiento matinal, aunque ya se sabe que el club vitoriano está en el mercado desde que se abre hasta que se cierra la persiana, de lunes a domingo, los doce meses del año.
Desgaste
El caso es que los contratiempos físicos presionan las costuras de un Baskonia que no viste una XL en matería de longitud de plantilla y que, a medida que avanza la temporada, reduce el número de efectivos en el núcleo duro, la guardia de confianza de Ivanovic. Prigioni y Splitter son dos vigas maestras que, cuando bajan sus prestaciones o desaparecen, provocan un síndrome de abstinencia atroz en el Baskonia si los relevos no están a la altura o caen lesionados, tal y como sucede ahora.
En la pintura, Barac no parecía contar antes de que cayera lesionado, Teletovic tiende a la especialización triplista y Will McDonald se siente más cómodo en el papel de complemento que en el de figura estelar. La descompensación se reduce en la línea exterior, aunque los problemas físicos de Ilievski vuelven a poner a Prigioni como timonel perenne. El rendimiento de Rakocevic, Vidal y el polivalente Mickeal han dejado a San Emeterio una cuota de minutos mínima que tampoco acierta a aprovechar.