«Todo el mundo conoce a alguien que está en situación de regulación de empleo o que se ha quedado en paro». Así lo ha constatado el artista alavés Neftalí Campo en la inauguración de su exposición en la céntrica cafetería Dublín de Vitoria. Él mismo sufre los rigores de la crisis, a través de un ERE en la firma Vinilika, y explica que tiene un hermano en idéntica tesitura en Mercedes y una hermana que padece la problemática laboral en Cegasa.
Su muestra 'Eres tú' es una instalación que «no tiene nada que ver con la canción de Mocedades», distingue. En ella, cuatro piezas muestran los términos 'ERE', 'ERE', 'ERES' y 'TÚ', realizados con cerillas. Unos marcos de plástico negro y unos «núcleos de aeronáutica» completan una parte de la exhibición, realizada con diversos materiales de empresas que atraviesan momentos complicados.
Además, los tres primeros elementos presentan las palabras quemadas -una acción o 'performance' que Campo ha documentado en vídeo, así como los fotógrafos Ana Nieto e Iban Arroniz-, mientras que 'TÚ' presenta las cerillas intactas. «Es un mensaje positivo, porque nos tenemos que unir para controlar a quien te controlaba y que, como se ha demostrado, no lo ha hecho bien», argumenta.
El artista quiere representar «el fracaso mundial de una economía globalizada sin control», para lo cual incorpora un quinto elemento. Se trata de una figura de Spiderman, agarrada a un extintor, al que ha conectado una bolsa de suero clínico. «El héroe americano no ha podido salvarnos. Es también una referencia a la exposición 'No más héroes' del Artium», indica el creador, que recuerda cómo esta pieza presenta los colores de la bandera estadounidense o cómo los soportes de las cerillas permiten ver a través. «Esto pasará, hay que mirar más allá. Los fósforos quemados son también algo efímero, eso se destruirá cuando se descuelgue. Igual sucederá con la crisis».
Homenaje a las 'víctimas'
A través de esta manera de presentar un soporte, una traducción física a la crisis, Campo busca «hacer un homenaje a las personas que lo están pasando mal: hay que juntarse e ir todos a por todo: realmente, somos cerillas pero no podemos permitirnos quemarnos en este momento».
Por eso, Campo apuesta por que las empresas puedan contactar con artistas que empleen sus materiales para crear arte, como un valor añadido a la propia imagen de las diversas firmas. O, tal y como ha propuesto a la agencia para la reactivación del Casco Viejo vitoriano', crear una serie de locales de renta baja para artistas «que la gente pueda visitar, para unir lo histórico y lo contemporáneo».
Sobre todo, en el caso de una ciudad donde, asegura, a los creadores locales les resulta cada vez más difícil mostrar sus obras al público.