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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Una de las más originales zonas verdes de Vitoria sigue el trazado de la pista del viejo aeródromo de Salburua, un lugar lleno de historias
19.04.09 -
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El paseo del Aeródromo de Salburua huele a lavanda, romero, tomillo y un sinfín de hierbas aromáticas. Sus 550 metros entre la Avenida Juan Carlos I y Portal de Elorriaga coinciden con parte de la pista que entre 1935 y 1979 permitió el despegue y el aterrizaje de miles de aviones. Una hilera de focos encastrados de color azul -algunos rotos ya- evoca por la noche el circuito de toma de tierra, que se cerró hace 30 años, al abrirse Foronda. Un sendero embaldosado con cerámica de color tierra recorre ahora el corredor de hormigón y asfalto que cruzaba la antigua N-1. Era el único aeropuerto con barreras. Cuando aterrizaban los aeroplanos, las colas de coches y los cabreos de lo conductores eran monumentales.
En dos puntos asoman mangas de aire, el imaginario fuselaje de una avioneta AISA 11-B y un ajarita de papel, hecha de hierro galvanizado y forrado con chapas de aluminio. Son esculturas del artista Koko Rico diseñadas para que los niños puedan jugar a volar entre las nubes. Así, el Ayuntamiento ha preservado la memoria de un lugar donde se fraguó una parte de la historia de Vitoria y del País Vasco.
El aeródromo de Salburua no fue el primero que tuvo la capital alavesa, cuya situación geográfica privilegiada en la ruta París-Madrid y el sueño de pioneros como Heraclio Alfaro la colocó enseguida como referencia de la navegación aérea. El campo de Lakua, que así se llamaba, fue escenario de los inicios de la aeronáutica en el territorio con los vuelos, entre otros, del primer avión construido enteramente en España (1909) y del primero alavés (1910), según el libro de Andrés Sebastián y Luis Utrilla, 'Historia de los aeropuertos de Vitoria'.
El globo de Milá
Un penoso suceso, la muerte de Antonio Martínez Latur, más conocido como 'Milá hijo', había llenado de luto la antigua afición de la ciudad a los globos aerostáticos allá por el siglo XIX. Un 16 de junio de 1889, en la plaza de toros, el valiente piloto valenciano que se ganaba la vida con aquellos espectáculos tuvo un percance al iniciar su vuelo y chocar con el tejado. Vitoria lloró su muerte y siempre le recordó con unas coplillas que en su día recogió Pío Baroja en su novela 'el cura de Monleón'.
El desarrollo de la aviación provoca que Vitoria estrene su nuevo aeropuerto en terrenos de Salburua el 29 de septiembre de 1935. Toma el nombre de José Martínez de Aragón, un piloto legendario que había impulsado el aeródromo y murió en un accidente de aviación poco antes de su puesta en marcha.
La Guerra Civil deja una huella imborrable en la nueva instalación. Se sigue utilizando el campo de Lakua para aviones como los Breguet XIX pero es en Salburua donde la Legión Condor instala su centro de operaciones cuando se inicia la ofensiva franquista del Frente Norte entre marzo y julio de 1937. Desde su pista salieron una parte de los bombarderos que arrasaron Durango y Gernika.
También de allí partió la avioneta inglesa que llevaba al frente de Segovia al general Emilio Mola, el gran muñidor del golpe de estado contra la República. Murió en un accidente en el monte Alcocero (Burgos) en 1937.
Aunque Iberia había nacido en 1927, reinició sus servicios aéreos en agosto de 1937 con una línea que abrió la ruta Tetuán, Sevilla, Cáceres, Salamanca, Burgos y Vitoria. Sus aviones eran los famosos Junkers Ju-52 alemanes, usados indistintamente para el transporte de pasajeros y para bombardeo. Tras la guerra, se cambió el nombre del aeropuerto en memoria del general golpista. Cada vez que nacía una compañía o se abría una nueva línea de Vitoria con alguna ciudad, se festejaba como un gran acontecimiento. Así fue cuando un Bristol 170 de Aviaco, con capacidad para 56 pasajeros, inauguró la línea Madrid-Vitoria en julio de 1952.
El aeroclub Alfaro
Nunca fueron rentables estos transportes y el aeropuerto languideció poco a poco. Sólo la creación del aeroclub Heraclio Alfaro le dio una actividad permanente y mantuvo viva la pasión por volar. Surgió en 1953 con motivo del homenaje que toda la provincia brindó al mejor piloto y constructor de su historia.
Volar fue siempre el sueño de Santiago Fernández Villa (1942), arquitecto y funcionario foral, que aprendió a pilotar, como decenas de vitorianos, en Salburua «Recuerdo que aquí aterrizaban los DC3 'Dakota' de la Segunda Guerra Mundial. Todos los vuelos comerciales necesitaban que se cerrara la carretera N-1 con el paso a nivel que vigilaba Delfín, el guarda que iba con su cachava y su perro». Fernández Villa asegura que también había rebaños de ovejas que obligaban a dar una vuelta antes de aterrizar o gente buscando perretxikos. «Éramos pocos y nos tachaban de locos. Pero había grandes festivales aéreos», rememora.
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