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TAU Cerámica

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Ander Arruti vive su primera temporada en Liga EBA enrolado en el Monte Ducay Olivar, equipo vinculado al club zaragozano, rival mañana del Baskonia en Zurbano
18.04.09 -

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Su nombre saltó al ruedo público el año pasado al proclamarse máximo anotador del Campeonato de España junior como jugador del Baskonia. Del cómodo anonimato pasó a sentirse observado por representantes y ojeadores. Tras acudir a la primera llamada internacional con la selección española sub'18, aparcó el pasado verano una propuesta del club vitoriano y se comprometió por dos temporadas con el CAI Zaragoza. En pocos meses, la vida de Ander Arruti (18 años, Vitoria) ha dado un giro radical. Familia y amigos quedaron en Vitoria para instalarse en la capital maña bajo el manto protector a Alberto Angulo, que le entrenó tanto en el combinado nacional como en sus primeros pasos en su actual equipo, el Monte Ducay Olivar, hasta que el ex jugador tuvo que ocupar el puesto del destituido Curro Segura.
En esta escuadra vinculada al CAI y que milita en el Grupo C de Liga EBA, Arruti vive un auténtico bautismo de fuego. «Soy el segundo más joven del equipo y tienes que pegarte con gente mucho más fuerte físicamente que tú. Desde luego que cuesta mucho más hacer una canasta», confiesa Ander desde su domicilio en Zaragoza.
Un novato entre mayores, esa vena anotadora que captó la atención del 'mundillo' baloncestístico se resiente, pero es para bien. En su primera campaña en Liga EBA, Ander Arruti promedia 6 puntos con porcentajes de tiro del 38 por ciento en dobles, 34 por ciento el triples y 70 por ciento en libres para una valoración total de 4. En la fría estadística destacan los 21 minutos por partido de que dispone.
Presencia en cancha
«Para ser mi primer año, estoy jugando bastante. Yo creo que está bien», señala el joven vitoriano. En pleno proceso de formación, le queda todo por mejorar, aunque quizás le preocupa más dominar la ansiedad en una escalón de su proceso de desarrollo que es nuevo para él. «Muchas veces, quieres hacerlo todo demasiado bien, te aceleras y se complica todo. Al haber muchas diferencias en lo físico, lo mejor es intentar jugar tranquilo. De otra forma, te pueden sacar a tortas del campo», explica.
Una esponja que trata de absorber conocimientos en la cancha, Ander Arruti no puede permitirse el lujo de descuidar los estudios. Y eso por imperativo tanto familiar como del club en el que milita. Cursa Segundo de Bachiller y medita en un futuro la posibilidad de especializarse en la rama de Educación Física o de Magisterio Deportivo. Ahora, debe alternar los libros con un régimen de entrenamientos intensivo, con dos sesiones diarias entre lunes y viernes para competir después el fin de semana. El trabajo en cancha se complementa con sesiones de trabajo físico. Así, el gimnasio es también un hábitat recurrente y las pesas, compañeras de trabajo. «Es difícil compaginar todo, pero con un poco de empeño se sacará», promete.
Entrenamientos ACB
Con todo el futuro por delante, la simple mención de competir algún día en la ACB le hace soltar un suspiro. «No lo sé. Tampoco pienso en eso. Es muy difícil llegar allí y prefiero centrarme en el día a día». De momento, su único contacto con la élite se cicunscribe a los esporádicos entrenamientos que realiza con la primera plantilla del CAI Zaragoza. Por ejemplo, ayer mismo tuvo que 'subir' a la sesión de trabajo con los mayores para cubrir la baja de un veterano curtido en mil batallas como Lucas Victoriano, aquejado de una lesión de muñeca.
«Ahí sí que soy el novato, pero me tratan muy bien», asegura Arruti, que se mira en el espejo de Paulo Quinteros, un escolta «que sabe cómo anotar». En el CAI, el apellido Arruti es sinónimo de seriedad y pies en la tierra. «Tiene la cabeza muy bien amueblada», alaba Arturó Sisó, responsable de comunicación del club maño. Tras un entrenamiento de exigencia ACB, Arruti completó ayer su jornada con una sesión más con el Monte Ducay Olivar, situado en la zona intermedia de la clasificación. Ni siquiera el ligero resfriado ha mermado sus energías. Hoy le toca competir, juega en casa contra el Sant Feliu, uno de los equipos más potentes del grupo. ¿Saben contra quién se tendrá que 'pegar'? Contra Stefan Ivanovic, el hijo del técnico baskonista.
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