Tras la programación de Semana Santa dedicada a la música sacra, la Fundación Catedral Santa María presenta una nueva edición de 'Abierto por concierto'. La primera actuación de la temporada 2009 (esta tarde a las 20.00 horas en el pórtico de la catedral) correrá a cargo de Jabier Muguruza, uno de los personajes clave de la canción de autor en euskera, quien interpretará los temas de su último trabajo, 'Konplizeak'.
El mayor de los Muguruza fue un acordeonista precoz, ganó su primer campeonato de Europa a los siete años. Dedicado desde siempre pero no en exclusiva a la música, su primer trabajo -'Boza Barrun'- apareció en 1994 y en ese tiempo, el cantautor eibarrés se ha consolidado como uno de los mejores valores de la canción vasca. Conocido por su inquietud en lo musical, se ha granjeado el respeto y la pública admiración de músicos como Luz Casal, Jorge Drexler o Kiko Veneno, con quienes ha colaborado en proyectos de muy variada naturaleza. Además, este licenciado en Pedagogía ha sido capaz de simultanear su carrera musical con la escritura (ha publicado seis libros de literatura infantil) y el periodismo.
-'Konplizeak' está dedicado a la memoria de su padre, fallecido durante el proceso de creación del disco.
-Sí, todo el disco está marcado por esa pérdida, por el hachazo que supuso la muerte repentina y totalmente inesperada de mi padre.
-Sin embargo, le he oído decir que, además de tristeza, 'Konplizeak' destila otras emociones.
-Creo que es así. Que hay tristeza, por supuesto, pero también ternura, afecto, deseo de seguir hacia adelante...
-¿Por qué ese título, 'Konplizeak'?
-Creo que esa palabra, cómplice, es la que mejor define nuestra relación, especialmente durante los últimos 15 ó 20 años.
-Este es su noveno disco en solitario. ¿Cómo ve la evolución de su carrera?
-En la línea que me marqué desde el principio, ser un autor de oficio, un artesano que va publicando sus trabajos sin urgencias pero sin grandes pausas, y defendiéndolos posteriormente con convicción en directo. Además, recibo algunos premios que siempre ayudan a continuar.
-¿Por ejemplo?
-Recientemente me invitaron a colaborar en un concierto homenaje a Leonard Cohen en el que participaron, entre otros, Jackson Browne, Suzanne Vega, Santiago Auserón o Luis Eduardo Aute.
Un público fiel
-En su música conviven géneros como la poesía, la canción francesa y el jazz. ¿No cree que eso la convierte, de manera irremediable, en música para un público minoritario?
-¡Y encima cantado fundamentalmente en euskera! Es verdad que con esos ingredientes difícilmente se pueden llenar estadios de fútbol, pero tengo un público fiel que trasciende las fronteras lingüísticas y que me permite seguir en mi línea sin pasar apuros.
-Sus letras suelen hablar de cosas cotidianas, de lo que nos ocurre en el día a día. Como un cuento de Carver.
-Pues sí, lo que me interesa es precisamente eso, el día a día; lo que hay, como en los relatos que usted cita, escondido, latente, tras la apariencia trivial de la cotidianeidad. El mes pasado me decía un colega catalán al que respeto mucho que él busca la recreación imaginativa porque la realidad le aburre. A mí, sin embargo, me parece que, si se acierta a ver lo que está oculto tras la apariencia irrelevante, lo cotidiano ofrece pliegues y matices interesantes.
-¿Qué influencias le han marcado en lo literario y en lo musical?
-No sabría decirlo. Confundimos a menudo gustos con influencias y citamos los primeros cuando nos preguntan por las segundas. Realmente es muy difícil determinar, de entre todo lo recibido, qué nos ha marcado con mayor fuerza a la hora de escribir o componer.