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Álava

18.04.09 -

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«Parece un contrasentido pero sí, en la tierra donde comer es una religión, el negocio de los platos cocinados va a más». Lo dice el responsable de Relaciones Externas de El Corte Inglés en el País Vasco. José Carlos Ramos sabe de qué habla. Los grandes almacenes fueron pioneros en una práctica poco desarrollada en España hasta hace unos años y, por el contrario, muy extendida en la sociedad anglosajona. Pero lo que los ingleses llaman 'take away' se extiende con fuerza por los cuatro puntos cardinales de Vitoria, tanto que los típicos asadores de pollos no sólo proliferan sino que ofertan una gran variedad de productos.
Sin contar los establecimientos de conocidas franquicias de pizzas y hamburgueserías, así como los restaurantes chinos, la capital alavesa cuenta con al menos veinticuatro negocios de menús listos para consumir en casa. Dado que algunos de ellos cuentan con más de una dirección, el número de locales se acerca a la treintena, una cifra que duplica a la de hace cuatro años. Salvo un par de excepciones, el denominador común de todos ellos son las recetas tradicionales. Es decir, los vitorianos se apuntan a la comida rápida, en el sentido de 'calentar y comer', y no tanto al 'fast food'.
¿Existe un perfil de comprador? «Para nada», dicen todos los cocineros consultados. «Lo mismo viene alguien que come en la oficina, que una pareja que trabaja y no le apetece tener que cocinar el fin de semana. La gente no tiene tiempo para hacer platos complicados», comenta la responsable de Precocinados Tere, la firma que en un ya lejano 1992 se decidió por la comida elaborada después de una década dedicada al precocinado.
En los nuevos barrios
El fenómeno parece imparable. Hace unos meses, en la Avenida de Gasteiz abrió sus puertas Jatorra, un local cuyo plato fuerte son las paellas y los asados por encargo. A su frente, Isabel Foughaeli, una valenciana afincada en Vitoria, que durante mucho tiempo fue la encargada de los arroces en un restaurante de su tierra. Además de paellas de encargo, entre semana oferta un menú del día por 6,50 euros, que adquiere «gente de las oficinas de esta zona, o que sale tarde de trabajar y no tiene ganas de hacerse la comida».
La moda de llevarse un 'tupperware' ha llegado también a los nuevos barrios. Así, en el paseo de Estrasburgo, en pleno Salburua, acaba de arrancar Como en Casa, un negocio que oferta ensaladas, carnes, pescados y postres, además de paellas y pollos y corderos asados bajo pedido. «Tenemos menú diario por 6 euros. Acabamos de arrancar, vamos poco a poco», comenta su titular, Jaime Giraldo.
En plena Semana Santa, tres argentinos -Ezequiel Eguía, Alfredo Rodríguez y Hernán Capurzo- estrenaron en la plaza de San Martín, La Triffleta, una pizzería artesanal y casa de comidas. La palabra crisis no les genera especial preocupación, porque «los argentinos hemos vivido toda la vida en crisis. Es más, en los años más duros, los restaurantes se reconvirtieron en locales como éste», comentan. ¿Su especialidad? «En Vitoria no se comen buenas pizzas. La nuestra es artesana». Además, quieren promocionar las empanadas criollas y ofrecer un menú tradicional para todos los bolsillos.
Para un único comensal
Las personas mayores que viven solas son unos buenos clientes de las comidas preparadas por diferentes motivos pero, en particular, porque cocinar una receta tradicional para un único comensal no deja de ser una pejiguera. Bacalao Giraldo lo sabe bien. Entre su amplía clientela, hay matrimonios cuyos hijos han emprendido el vuelo y hombres y mujeres solos de mediana edad. «Es gente que cocina, pero hacer un pil-pil o unos chipirones para una persona sola... la verdad», comenta el responsable de I+D de la prestigiosa firma, José González, quien está convencido de que «el producto de la buena comida preparada va a experimentar una explosión».
«La clave está en la calidad», resalta Bernardo Cortázar, de Chapela, quien se ha propuesto «recuperar las recetas que mi madre, Alicia Tamayo, ofrecía cuando teníamos el bar, desde los jamoncitos de pollo deshuesado, a la perdiz escabechada, las pencas rellenas o los canutillos. Siempre trabajo por encargo y con producto fresco», resalta.
En esta misma línea, el restaurante MarmitaCo se estrena este fin de semana como negocio de comidas preparadas. «Todo lo que está en la carta se puede llevar a casa», anuncia su responsable. Y resulta más barato.
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