Con siete basta. Al menos, a Dusko Ivanovic. Pese a las ausencias por lesión de Barac e Ilievski, que finalmente no jugó, y con Fernando San Emeterio que tuvo de nuevo una presencia casi testimonial en la cancha, el técnico montenegrino se apoyó en los pilares habituales y la polivalencia de sus pupilos para sacar adelante un partido plagado de obstáculos. Como la lesión de Splitter, aunque pudo acabar, y las faltas personales. Cuatro jugadores baskonistas, esas piezas básicas, acabaron con más de quince puntos.
Más de media hora de juego para Prigioni -sólo se perdió dos minutos y medio-, Mickeal y Rakocevic. Y Splitter no la alcanzó por poco debido a un percance en el tobillo en el primer cuarto que le mantuvo fuera casi todo el segundo. Y los cuatro respondieron con puntos. Entre 16 y 19 para todos ellos. Se echaron el equipo a sus espaldas, con la colaboración de McDonald, Teletovic y Vidal. Poca de San Emeterio, casi inédito otra vez pese a las bajas. Cinco minutos para él.
Una victoria de siete jugadores sólo se puede explicar por la versatilidad de algunos de ellos. De Pete Mickeal, especialmente, que cubrió el puesto de 'cuatro' tras las eliminaciones por faltas personales de McDonald y Teletovic. Y de Vidal y Rakocevic, en menor parte, que se las apañaron para dirigir durante los dos minutos y medio que se perdió Prigioni en el puesto de base.
Tres eliminados
La parte negativa de tan escasa rotación es que cualquier ausencia se nota en exceso. Y más si es la de un baluarte como Tiago Splitter. El hispano-brasileño dio el susto. Se fue a los vestuarios por un mal gesto en el tobillo y se perdió algo más de diez minutos de partido, período que se saldó con un parcial de 11-25 a favor del Pamesa. Perovic aprovechó su ausencia y el conjunto 'taronja' dio la vuelta al marcador.
Afortunadamente pudo volver para poner las cosas en su sitio. Pero ahí no acabaron los problemas. Después se multiplicaron en forma de faltas personales. Éstas echaron a McDonald primero y Teletovic después. Pero ahí estaba Mickeal.
El alero norteamericano también dejaría de jugar antes de tiempo por idéntico motivo. Fue poco más de un minuto, pero entonces el Baskonia se quedó con lo puesto. Saltó a la cancha San Emeterio, quizás infrautilizado anteriormente, con cuatro 'bajitos' en juego y sólo Eslava como pieza de recambio.
No hizo falta. Para ese momento, la variabilidad de su rotación, aunque sea corta, y la aportación de sus pilares habían dejado el choque, aunque con mucho sufrimiento, visto para sentencia.