Miedo a la deflación y esperanza en la solución
La disminución interanual que ha registrado en marzo el índice de precios al consumo de Estados Unidos ha reavivado las preocupaciones por una posible deflación, como se define a período prolongado de caída de los precios de bienes y servicios. Pero el hecho de que la inflación subyacente en 12 meses haya sido del 1,8%, dicen algunos analistas, revela que las preocupaciones por la deflación podrían ser exageradas.
La mayoría de los expertos cree que la disminución interanual de precios refleja, principalmente, el fin de un alza especulativa en los precios de la energía. En un año los precios de la energía han caído un 23%. La Reserva Federal, que vigila la inflación en términos de plazos más largos que el dato mensual, considera razonable y saludable una inflación subyacente de entre el 1 y el 2% anual.
El Gobierno estadounidense informó el martes que los precios a nivel de mayoristas habían bajado un 3,5% desde marzo de 2008, la mayor caída desde una del 3,9% en 1950. Por su parte, la Reserva Federal informa de que en marzo la producción de las fábricas, minas y plantas de servicios públicos disminuyó un 1,5%.
Entre marzo de 2008 y marzo pasado la producción industrial ha bajado un 12,8% lo que refleja los esfuerzos de las empresas para deshacerse del inventario abultado por la reticencia de los consumidores a quienes les preocupa el desempleo. Otro aspecto de ese esfuerzo es la abundancia de programas de incentivos para compradores y descuentos en los precios que contribuyen a mantener la inflación aplacada.
El IPC estadounidense ha bajado un 0,4%, la primera caída desde 1955, y la inflación subyacente se situó en el 1,8%
Los costes de la energía disminuyeron un 3% encabezados por la caída de precios del combustible de calefacción y las gasolinas
En España el IPC se ha teñido por primer vez en su historia de rojo y su tono negativo acerca el fantasma de la deflación. En Estados Unidos la crisis también se ha dejado notar en este indicador: su IPC bajó un 0,1% en marzo, arrastrado principalmente por la caída en los precios de los combustibles, según los datos del Departamento de Trabajo. Si se excluyen los precios de alimentos y combustibles, que son los más volátiles, la inflación subyacente en marzo fue del 0,2% por tercer mes consecutivo.
En un año, el IPC estadounidense ha bajado un 0,4%, la primera caída desde 1955, y la inflación subyacente se situó en el 1,8%, sin cambios respecto al dato interanual en febrero. La mayoría de los analistas había calculado para marzo un incremento del 0,1% en el IPC.
Se multiplican las rebajas
Ante la contracción del gasto de los consumidores y las mayores pérdidas de empleo desde la Segunda Guerra Mundial, las empresas, desde General Motors a las cadenas de tiendas como Macy's, han multiplicado sus rebajas de precios y sus planes de incentivos. Los costes de la energía disminuyeron un 3% en marzo, encabezados por la caída de precios del combustible de calefacción y las gasolinas. Los precios de los alimentos bajaron un 0,1%, principalmente por la caída en productos lácteos y carnes.
El IPC es la más amplia de las tres mediciones mensuales de precios que hace el Departamento de Trabajo, porque incluye tanto bienes como servicios. Casi el 60% del IPC comprende los precios que los consumidores pagan por servicios que van desde billetes de avión a consultas médicas y entradas de cine. En marzo, casi el 60% de la inflación subyacente se debió a un incremento del 11% en los costos del tabaco y los cigarrillos. Otro sector con incrementos de precios fue el de los vehículos nuevos, con un aumento del 0,6%.