¿Cómo ha visto la botella esta Semana Santa? Si esta pregunta se realiza a los hosteleros, los agentes culturales y los encargados de las oficinas turísticas de la provincia sería imposible llegar a un punto en común. En el hotel General Álava, que ha vivido su primera gran época de vacaciones con el nombre de AC, se la han encontrado más que medio llena, a rebosar. «Estamos muy satisfechos porque apenas ha habido anulaciones y, además, ha llegado mucho turista sin reserva previa», comentan desde este renovado establecimiento de cuatro estrellas. La mayoría de sus clientes se han quedado los cuatro días festivos, aunque «el domingo fue el que peor funcionó». Catalanes, vizcaínos y guipuzcoanos fueron los que más se animaron a conocer la capital alavesa, pero también hubo «franceses y mucho portugués».
El gerente del hotel Dato, Iñigo Bastarrika, cuenta también con datos para el optimismo: «Hemos estado al 100%». El lleno completo de sus habitaciones no le sorprende y, explica, ha sido posible gracias a las «reservas de última hora» que han compensado algunas cancelaciones. «Ha sido una Semana Santa perfecta, muy parecida a la de otros años», advierte. Sin embargo, hay quienes hubieran firmado por repetir la ocupación registrada en las mismas fechas de 2008 aunque «siempre esperas mejorar», reconoce Estitxu Sáenz de Buruaga, subdirectora del Ciudad de Vitoria, donde tan sólo un día llegaron al 60%.
«En la mañana del jueves se produjeron al menos cuatro cancelaciones por el mal tiempo», explica. Y la mala situación económica, ¿cuánto tiene que ver en este bajón? «Influye mucho más la lluvia que la crisis a la hora de salir de casa», responden desde este hotel.
«Nos lo olíamos»
La conjunción de ambos factores ha dejado estos días más de la mitad de las camas del Achuri sin ocupar, aunque «ya nos lo olíamos porque se había producido muy poca reserva», indica Esteban, el recepcionista. En el Páramo llevan meses «a la expectativa», aunque esta Semana Santa les ha dejado «temblando» por la impresionante caída de clientes que, en el mejor de los casos, han dormido un par de días en la ciudad. Para Francisco Acuña, el responsable del establecimiento, resulta casi imposible no ver la botella completamente vacía. «Mantenemos los mismos precios que hace tres años y la cosa va muy mal. Hemos recibido mucha menos gente que el año pasado», lamenta.
El panorama en la oficina de Turismo de la capital alavesa parece más alentador. Allí, por donde pasaron 4.200 personas en la anterior Semana Santa, hablan de «movimiento y sensación de buen ambiente». Y así lo han percibido también en la Fundación de la Catedral de Santa María, que no ha cesado de recibir visitantes. «Estamos muy contentos porque no hemos parado, hemos estado a tope», anuncia Izaskun Fernández de Castillo, responsable de Gestión del Conocimiento y Divulgación del templo.