Dar a luz es un motivo de alegría para cualquier madre pero también es un acto de responsabilidad. Precisamente por ello cada vez más mujeres embarazas optan por asistir a las clases preparto. El número varía significativamente dependiendo de la época del año. Aunque lo cierto es que la media es superior a la veintena de mujeres por centro al año, en verano estos números se disparan llegando las comadronas a atender incluso a un total de 30 mujeres por grupo.
En estas clases, que consta de dos horas a la semana durante ocho sesiones las madres tienen la oportunidad de recibir información sobre la gestación, los cambios que van a sufrir y resolver todo tipo de dudas. En la parte práctica realizarán sobre todo ejercicios de respiración.
La mayoría de las madres se encuentran en la franja de edad situada entre los 28 y 35 años y acuden a partir de las 32 semanas de gestación, si bien es cierto que el control que ejercerán las matronas, en coordinación permanente con el servicio de Ginecología del hospital, se prolongará hasta unos días después del parto.
A lo largo de todo este periodo se seguirá de cerca el estado de la madre, la evolución que sigue el feto, se comprueba periódicamente su abdomen, se realiza una exploración mamaria si va a dar el pecho al bebé y, una vez el niño nace, se comprueba que esté en buen estado de salud y que la cicatrización del ombligo sea la adecuada.
Además, a la madre se la recomienda la realización de ejercicios que tonifiquen los músculos y el suelo pélvico -tanto antes como después de dar a luz-, trabajar las articulaciones y los músculos afectados por el parto y se empieza a hablar con ellas de temas como métodos anticonceptivos o los problemas derivados de la lactancia.
Al agua
Sin duda una de las principales novedades con las que cuenta la ciudad desde apenas unas semanas es la implantación de clases de educación maternal que tienen como escenario el agua. Las embarazas de al menos tres meses sin ningún tipo de riesgo trabajan en el agua de Fisio Spa la elasticidad, las articulaciones, la tonificación de los músculos, la respiración, previenen los problemas de tipo circulatorio y, sobre todo, el suelo pélvico.
«Este es un método pionero en Miranda y lo más importante es que con él pueden trabajar ejercicios que de otro modo, fuera ya del agua, no se podrían realizar dado que dañarían el suelo pélvico. Además hay que decir es el único día que no sienten el peso de su tripa», señala la monitora, Carolina Vadillo.
Por su parte, Soraya Morales, Marta Cuartango y Ana Ahijado, todas ellas alumnas y futuras mamás, seguran que con este método «llegamos mucho más relajadas a casa y dormimos mucho mejor». Las clases se imparten en una piscina climatizada que está a 31 grados dos días a la semana durante una hora por sesión. El precio es de 75 euros al mes.