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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA

El TAU se trae un meritorio triunfo de la cancha de Las Palmas, inexpugnable desde octubre

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Tuvo que emigrar el doliente Baskonia a 2.000 kilómetros del hogar para reencontrarse. Y aunque la herida del Palau Blaugrana supuró lo suyo -alrededor de quince minutos para ser exactos-, ideó el remedio más eficaz; saquear uno de los fortines de la ACB, el Centro Insular de Deportes, inexpugnable desde el pasado octubre. El soberano triunfo en 'La Roca' -dieciséis puntos arriba- no enjuaga las lágrimas por la merecida expulsión de la Euroliga, aunque sí le devuelve al camino de la esperanza. Ese que dicta que al aventurero azulgrana le queda una última correría, la Liga, donde demasiadas veces ha faltado el aliento. Además, el 73-89 le concedió la condición de cabeza de serie de manera matemática.
El TAU Cerámica desplegó a tiempo aliento y coraje en la pista amarilla, la misma donde cayeron los anteriores doce asaltantes. Rompió la racha del Kalise jugando prácticamente con seis baloncestistas, que este Gran Canaria tampoco es el descollante Barcelona.
La alegría supo mejor ya que reincidió de salida en los pecados de las últimas fechas; inexistente cierre del rebote, laxitud defensiva, exceso de individualismo adelante, prisas... Por fortuna, el bloque alavés se tomó una tila a tiempo y recobró el vigor perdido. Fue hacia el minuto quince de la matinal.
Vidal-Mickeal-McDonald
La entrada del triunvirato Vidal-Mickeal-McDonald devolvió la respiración, el cuajo y habilitó un equipo más reconocible. Ese que ríe a mandíbula batiente cuando corre, y que acaba abrasando a todo aquel que no pone la aguja en el mismo punto del cuentakilómetros. El Gran Canaria, un señor equipo a pesar de sus carencias, lo experimentó en sus propias carnes.
Y eso que manejó una bolsa de diez puntos (37-27, minuto 15) gracias a su idilio con el rebote ofensivo, a una apañada labor defensiva y al calor de su gente, que protestó hasta por las nubes que cubrían la capital insular en esta fecha tan señalada.
En ese punto de inflexión, Ivanovic halló 'su' quinteto ideal. Recurrió a la casta de Vidal, situó de falso pívot al guerrillero Mickeal y dejó que McDonald cumpliera con la tradición, porque acostumbra a salirse ante sus antiguos compañeros. Fue una jugada maestra porque los otros dos peones sobre la cancha canaria, Prigioni y Rakocevic, también cumplieron con sus respectivos cometidos.
La maquinaria azulgrana por fin empezaba a dar síntomas de arreglo. Encima con esa fiereza que tantos halagos le ha brindado en el pasado reciente. A golpe de látigo, el Baskonia se metió primero en la pugna; 37-39 tras un 0-12 en apenas minuto y medio. Un auténtico terremoto, como esos que tanto abundaron en otoño e invierno.
Dejó sin embargo la última réplica para el segundo cuarto, en el que sinceramente sólo hubo una escuadra sobre el parqué; la baskonista. Delimitando la rotación a seis hombres -Teletovic actuó 23 segundos e Ilievski y San Emeterio ni se quitaron el chándal-, achicharró a su oponente.
Selló cualquier vía de agua en el rebote, redujo al mínimo los tiros de más, apenas perdió balones, su transición causó estragos y el cornetín de Mickeal -el de la furia controlada- anunció el final anticipado de las hostilidades. Y es que el maratoniano vitoriano completó una segunda mitad de lo más redentora.
¿Y en los 'ochomiles'?
Poco importó en esta ocasión que Teletovic evidenciara que su confianza ha caído a plomo, que San Emeterio siga en otra onda pese a sus esfuerzos por reengancharse a la locomotora o, incluso, que el preparador montenegrino, con todo decidido y minuto y medio por disputarse, dejara la batuta del equipo en manos de Vidal mientras a Ilievski se le extraviaba la mirada.
Esta vez, el gozo de un marcador increíble oscureció todas esas interrogantes, básicas cuando vuelva a afrontarse otro 'ochomil'. El TAU Cerámica, el mismo que salió tocado en su ánimo del Palau, regresó ayer a la península con la mirada de nuevo limpia. Feliz por aguantar en la cúspide de la tabla -el Barcelona continúa a una victoria de distancia después de destrozar al vecino Bruesa donostiarra- y por haberle estropeado la estadística a uno de los oponentes más peligrosos en su feudo. La fase regular apura sus últimas horas y los 'play off' aguardan. ¿Con el Baskonia ya recuperado del todo? Aún es pronto para responder.
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