-¿Cuál es su mirada sobre el País Vasco en este umbral de cambio político en el que se encuentra?
-La decisión del pueblo vasco es la decisión de las urnas. Cuando se habla, a veces hay que ver también lo que el pueblo vasco dice en las elecciones. Y luego están los procedimientos legítimos del juego democrático que llevan a los acuerdos y a los consensos. El acuerdo posible legítimo es el que hay y lo que tenemos que hacer es apoyar las propuestas que se hacen. Siempre he creído que gobernar es trabajar para la inclusión de todos, tanto de los que están en el Gobierno como para los que piensan de otro modo. Y lo que espero es un País Vasco en el que quepan todos, piensen como piensen. El gran desafío del nuevo Gobierno vasco es la articulación y la incorporación de todos en una misma sociedad.
- Una cuestión polémica que recoge el pacto PSE-PP es la de que los padres puedan escoger con libertad la lengua en la que quieren educar a sus hijos. ¿Qué piensa?
-Creo que la respuesta está en la Constitución. Aunque uno sea ministro de Educación, conviene decir también que uno no es experto en todo y, en algunas cosas, para opinar hay que vivirlas muy de cerca, vivir el día a día. Por eso no quiero llevar muy lejos la reflexión que hago. Pero creo que en la Constitución está claro cuál es la lengua oficial y cuáles son las lenguas cooficiales en las comunidades autónomas. Ése es el camino. A mí me parece que no hay otro.
-¿Qué opina de la candidatura de San Sebastián a la capitalidad europea de la cultura en 2016?
-Es una noticia extraordinaria. Me siento muy orgulloso como donostiarra que sea así, porque significa también darle al pueblo vasco una dimensión universal en relación con la cultura. A mí me dio una alegría enorme y creo que hay muchos datos, factores e ingredientes para decir que San Sebastián será una gran candidata a esta capitalidad. Dicho esto, tengo que añadir más cosas. Como todas las capitales españolas que se presentan, creo que el proceso en sí mismo es bueno, salga uno elegido o no, porque la tarea es determinante. Dicho esto, yo sé donde está mi corazón, soy donostiarra, me siento donostiarra, pero también sé que el espacio de las candidaturas es abierto y plural. No diré que si Donosti es elegida no sería para mí un motivo de una enorme alegría, pero no tengo que trabajar ahora dejándome llevar sólo por mi corazón.
-Quizá es la primera vez que hay dos ministros donostiarras...
-Cuando a uno le hacen ministro, tiene que ser un poco de todos los sitios. La mejor manera de ser de todos los sitios es ser de uno de verdad. También es cierto que yo amo de verdad a Madrid, pero soy de San Sebastián.
-¿Cuál es su rincón favorito?
-El Peine del Viento y el Paseo Nuevo. Y, sobre todo la Parte Vieja. La siento como mi hogar.
-¿Cómo ve a la Real Sociedad?
-La sigo con mucha atención. Soy de la Real desde los 6 años, cuando me regalaron el carné de socio en la Primera Comunión.