Iñaki Gerenabarrena acepta interrumpir sus días de descanso para realizar esta entrevista en la sede de EL CORREO, en Bilbao. Y lanza un mensaje contundente: «Al PNV le toca hacer oposición y no seremos la tabla de salvación del PSE; ellos han elegido al PP». El presidente de los jeltzales en Álava tiene claro que les quitarán la Diputación. «Es el precio político de la investidura».
-El lema del Aberri Eguna es 'Gora ta gora beti', ¿hay que reivindicar más que nunca la patria vasca?
-Nos encontramos ante un problema estructural para muchos ciudadanos y para el Estado. Una mayoría política y social de este país estamos sin posibilidad de tener nuestra propia patria.
-¿No están siendo demasiado duros con un Gobierno no nato aún? Erkoreka ha llamado 'frikis' a PSE y PP.
-Hay un hecho real y cierto: que habiendo ganado las elecciones de calle, con unos resultados magníficos, con 80.000 votos de diferencia, nos encontramos ante una estrategia de Estado que nos deja en la oposición. No es una cuestión de enfado. Es que la situación es para denunciarla.
-Están siendo muy agresivos.
-Estoy alucinado con que el PSE nos venda que como ahora van a estar ellos se va a conseguir el traspaso de competencias. Esas competencias se basan en un Estatuto que ha estado parado por PSOE y PP. Han sido muchos años de caradura política del Partido Socialista que dice: 'si yo estoy en la Lehendakaritza lo cumplo, si no estoy, no'.
-¿Llegará a bajar la actual tensión?
-En el acuerdo de estabilidad PSE-PP hay varias cosas criticables. Una, la filosofía. El pacto marca que el verdadero problema que hay en España es el País Vasco. Parece que estamos en un Estado de 'excepción democrática'. ¿Por qué? Ante la mayor crisis económica que hemos conocido, en lo que es el principal problema de los ciudadanos, PSOE y PP no son capaces de ponerse de acuerdo. Sí lo son para mantener una situación de excepción en Euskadi.
-El PSE cree que ustedes harán 'la digestión' de la derrota y luego se entenderán con ellos.
-Si de verdad el PSE pensara eso y yo fuera del PP, me sentiría terriblemente ofendido y me lo pensaría un poquito, que aún tienen tiempo hasta la investidura. Lo digo con ironía, porque sé que es una decisión tomada en Madrid. Nosotros nunca hemos estado cerrados a acuerdos. Pero la sociedad debe tener una cosa clara: el acuerdo que conforma Gobierno es el de PSE y PP. Es a ellos a quienes se deberá pedir responsabilidades. No al PNV. Los socialistas deberán buscar primero apoyo del PP, que le marcará la agenda.
-¿No teme que esa beligerancia se pueda volver en su contra?
-Somos oposición y es lo que nos toca. El PSE ha elegido al PP de socio. Nos toca hacer oposición, y no favores al PSE. Lo que resulta kafkiano es pensar que, tras el pacto con el PP, nosotros vayamos a ser la tabla de salvación de nadie.
-Critican el pacto PSE-PP, pero ¿cómo explican que el PNV no haya sido capaz de pactar con alguno de ellos?
-Yo critico el contenido del acuerdo, no el que lo hayan firmado. Es frentista, aunque digan que no.
-¿Y no han hecho algo mal el PNV o Ibarretxe?
-Ese pacto está inscrito en otro tipo de política. Hay que recordar lo que pasó en Navarra. O cómo el PSE dio la Diputación de Álava al PP cuando nosotros les habíamos sacado 10.000 votos de diferencia. Es lo que está detrás de esa modificación electoral que se gestiona en Madrid para que pueda aumentar la representación de IU en el Congreso a costa de los nacionalistas. O las pruebas que se han hecho con la ilegalización: primero dejándoles presentarse a ver si hacían daño al PNV, luego dejándoles en unos ayuntamientos sí y en otros no, y al final no permitiendo sus listas para hacerse con el Gobierno vasco. El PSE ha vendido en su campaña el acuerdo entre diferentes, que iba a ser transversal, cuando al final se ha quedado en un pacto entre derecha e izquierda nacionalista española.
«¿Cuánto cuesta?»
-¿Están haciendo ya las maletas en la Diputación de Álava?
-Aquí lo que hay es una cuestión de pago político. Te voy a hacer lehendakari, ¿cuánto cuesta? Es una cuestión que le genera cierta incomodidad al PSE de Álava porque les puede originar tensiones en Vitoria. Para los socialistas les sería más cómodo que la Diputación fuera la rehén. No es que se hayan puesto de acuerdo en qué políticas hacer, sino que es un precio político.
-Cuando tomaron el poder ya sabían que esto podía pasar. PSE y PP son la primera y segunda fuerza.
-Yo distingo entre las matemáticas parlamentarias y las legitimidades. La diferencia entre la tercera fuerza y la primera son 700 votos. Hubo tres candidatos a diputado general y el mayor número de apoyos los obtuvo Xabier Agirre. El PSE no le dio entonces la Diputación al PP, y ahora sí está dispuesto. ¿Qué es lo que ha cambiado? ¿Se han puesto de acuerdo en algún tipo de política? No. ¿Es que ha habido una mala gestión? No.
-Se quejan de que les saquen del Gobierno vasco, pero en Álava ustedes hicieron algo parecido.
-Es una lectura simplista. Nadie va a conformar un Ejecutivo con más de 17 junteros. Detrás de la moción de censura no hay un proyecto de Gobierno con 29 junteros (quince más catorce). Se va a dar el poder a la fuerza que tiene quince junteros, dos menos que el actual equipo de Gobierno. La parte que tiene más de tomadura de pelo es que Patxi López tiene 38 votos para la investidura, ¿pero luego para gestionar el Gobierno?
-Es algo similar a lo que ocurre en Álava.
-No, porque el equipo de Gobierno tiene 17 junteros por 15 el PP, mientras que en el Parlamento el PNV va a tener 30 escaños frente a los 25 del PSE.
-La oposición es mayoría.
-La oposición puede ser mayoría, pero el PP en Álava no va a ser el partido que más apoyos concite. Los concita el equipo de gobierno.