La incorporación de Rodolfo Ares al Gobierno de Patxi López se da por segura entre destacados representantes del PSE, aunque aún no esté confirmada con qué responsabilidad. «Será alta, con galones», resume un colaborador del grupo. A falta del anuncio oficial sobre la composición del nuevo Ejecutivo vasco, su paso al Gabinete obligará a recomponer la jerarquía y estructura del Partido Socialista de Euskadi. Ares ejerce de portavoz de la ejecutiva y de secretario de Organización, lo que le convierte en la práctica en el 'número dos' de los socialistas vascos, un puesto compartido con su presidente, Jesús Eguiguren -ambos han firmado el acuerdo con el PP en una muestra de su tutela-. Pero Ares es algo más; «es el partido», en palabras de otro asesor, en una definición bastante extendida entre sus filas. Por eso su acceso a labores gubernamentales abre el panorama a la renovación interna del PSE, en un congreso que se celebrará tras las vacaciones de agosto.
El cargo que ocupe Rodolfo Ares le obligará a «dedicarse al cien por cien» a esa función. Pendiente de ratificación, distintas fuentes consultadas coinciden en que podría encargarse de la cartera de Interior, aunque el portavoz se esté dejando querer. En sus declaraciones públicas manifiesta su interés por quedarse en el partido, pero subraya a renglón seguido que está dispuesto a afrontar los retos que le proponga Patxi López. Dentro de su formación se comenta la posibilidad de que el secretario de Organización aspire a una responsabilidad 'extra'. Además de ejercer de consejero en un área tan delicada como la lucha contra el terrorismo, en sus miras estaría entrar en el Gobierno con mando en plaza, una distinción que podría ver colmada con la vicepresidencia.
Abierta la sucesión
En cualquier caso, «oficialmente no hay nada todavía», insisten cargos próximos al futuro lehendakari, quien se ha reservado esta semana para ultimar la confección del Ejecutivo. Pero la más que previsible entrada de Ares tendrá consecuencias directas en el partido. Los estatutos impiden que la persona que ocupa la secretaría de Organización pueda asumir un puesto de Gobierno. Por tanto, se abre la sucesión en la segunda posición del PSE-EE. «Todo eso se resolverá en el congreso de septiembre», explica un cargo socialista. En este panorama, emerge la figura del secretario general del PSE en Vizcaya y portavoz parlamentario, José Antonio Pastor, como posible sustituto de Ares. Si fuera así, el cónclave debería debatir también la recomposición de las ejecutivas territoriales.
El caso de Ares recuerda a la incorporación al Gabinete de Zapatero de José Blanco, quien era también secretario de Organización. En el último congreso del PSOE, cedió los trastos a Leire Pajín, convertida hoy en la voz del partido, en un intento por postularse sin ataduras como ministro, su gran aspiración. Blanco, que se ha hecho con la cartera de Fomento, no ha roto amarras con su formación. Se garantizó cierto control interno del 'aparato' al convertirse en vicesecretario general, un puesto compatible con el Gobierno. «Fue una jugada maestra», interpreta un socialista vizcaíno.
El problema para quien quiera emularle en Euskadi es que el PSE perdió hace años la figura de vicesecretario general que ocupaba José Luis Marcos Merino. Fuentes socialistas sostienen que todavía no se ha abordado qué tipo de vinculación podría mantener Rodolfo Ares con el partido si finalmente se doctora como consejero con galones, colofón para un político de 54 años que se curtió en Bilbao. El secretario de Organización fue concejal en el Ayuntamiento de la capital vizcaína durante once años -de 1983 a 1994- para después dedicarse al Parlamento, sin descuidar sus sucesivas funciones internas hasta convertirse en el 'número dos' de los socialistas vascos.