No habrá quinta consecutiva ni asalto al título más codiciado y esquivo. Será ésta una primavera sin 'Final Four' para el Baskonia, hasta ayer infalible en todas las citas de renombre que había marcado el calendario de la campaña 2008-09, pero que hubo de rendirse en la batalla definitiva contra el Barça tras una alarde de impotencia impropia de su código genético.
La esperanza baskonista se agotó casi desde el salto inicial en un Palau convertido en un infierno de decibelios entre un mar de 'senyeres'. De nuevo en su versión más inspirada e inclemente, el Barça maltrató con saña al TAU Cerámica, sin capacidad de reacción, de nuevo desorientado y fuera de sintonía. El grito unánime de la afición barcelonista mediado el último cuarto lo decía todo: ¡Eo, eo, eo, esto es un chorreo! La minoría de seguidores baskonistas que se desplazaron hasta la Ciudad Condal tuvieron que mascar en silencio tamaña afrenta.
El TAU ha necesitado cuatro temporadas para convertir la presencia en la 'Final Four' de la Euroliga en una tradición, un premio que caía con esfuerzo y dedicación año tras año y que hinchaba el orgullo del baskonismo y de una ciudad sin ínfulas de grandeza como Vitoria. Por eso quizás se hará tan extraña la sensación de afrontar una primavera sin 'Final Four'. No obstante, el veredicto final de la serie es justo. A Berlín avanza la escuadra más sólida.
¿Previsible?
El Baskonia verá por televisión cómo el equipo catalán peleará con el CSKA, Panathinaikos y Olympiacos por la corona europea en el lujoso O2 World de Berlín a primeros de mayo. La conversión al sistema de 'play off' al mejor de cinco encuentros depara un cuarteto en el que los elegidos son los mismos que contaban, de partida, con la ventaja de campo. ¿Un nuevo golpe al principio de incertidumbre en el baloncesto?
Si sirve de consuelo, el equipo de Ivanovic ha sabido dar emoción a una serie interminable. Hizo saltar por los aires el 'factor cancha' en el primer choque, pero no supo sentenciar en el cuarto, en su primer 'match-ball' a favor. Al final, el TAU ha mostrado su lado más endeble ante un Barça que ha engrasado su innumerable potencial en el momento crucial de la temporada para mostrar sus mejores prestaciones. Y en el acto final, los dispares estados de forma quedaron patentes.
Muerto al nacer
Una vez más en esta serie, el Baskonia arrancó el encuentro interpretando un guión que no es el suyo. Si Ivanovic sorprendió con la inclusión de San Emeterio en el quinto inicial, el Barcelona fue previsible y a la vez letal en una puesta en escena arrolladora a base de acierto en los lanzamientos triples. Un parcial de 8-0 que puso el 14-4 en el minuto 5 propició el primer tiempo muerto de Ivanovic, un momento para encender el interruptor de un TAU que parecía andar con la reserva desde el mismo arranque.
El primer toque de alarma apenas surtió efecto. Desactivado Prigioni tras cometer su segunda falta personal, se asomó al abismo. Autor de un baloncesto marcado siempre al milímetro, el plantel vitoriano se convirtió en una máquina imprecisa, sin fuego en las calderas. Hambriento hasta la inanición en ataque, volvió a regalar balones y a mostrar una generosidad desesperante en la faceta reboteadora.
Sin patrón colectivo, el TAU se asomó al abismo en el segundo cuarto hasta ceder una renta de trece puntos (40-27) al borde del descanso. En el tercer cuarto apenas pudo recomponer un tanto su figura. Si mejoró sus prestaciones defensivas, volvió a a ver sólo noche en el aro blaugrana. Apenas pudo acercarse con un 51-44 (minuto 28) para volver a ser sepultado por Andersen y un triple sobre la bocina al final de la penúltima entrega (58-44) de Ilyasova. Y el cuarto final no dio para resurrecciones, sino para fiesta 'culé' con el TAU como animador.