Un rápido vistazo a los recintos multiusos más importantes del país lleva a una conclusión inmediata: claro predominio de la gestión privada sobre la pública. Si se toma como referencia los recintos de Illumbe de San Sebastián, La Ribera de Logroño, el Coliseum de La Coruña, León, Vistalegre de Madrid y Leganés, en sólo uno de ellos, el de La Coruña, las riendas del complejo las maneja el Ayuntamiento. El resto está en manos privadas.
Y las diferencias son notables. En el caso de la ciudad gallega, el ejemplo que quiere seguir Vitoria, el Consistorio nombra a un director para dirigir el multiusos. Se abre 129 días al año en un treintena de acontecimientos, entre conciertos, toros y espectáculos de diversa índole. Incluso, se convierte durante tres días en pista de hielo. «El balance de los dieciocho años que lleva abierto es positivo. Nos permite albergar producciones de gran formato. Casi llegamos al 80% de autofinanciación», relató a este periódico Javier Rodríguez, director del Coliseum. La mayoría de la programación es a riesgo compartido entre el Ayuntamiento y las promotoras.
Pero si la gestión es privada, los números cambian, y mucho. El de Leganés, conocido como La Cubierta, atraviesa por un delicado momento económico que ha obligado a la promotora a pedir la intervención del Ayuntamiento. Apenas ofrece cuarenta actos, incluida la feria taurina. En I-llumbe ocurre un caso parecido. El Consistorio donostiarra se ha visto obligado a coger sus riendas porque corría serio riesgo de suspensión el ciclo taurino de agosto, al quedarse desierto el concurso para organizar la feria. En él juega el Bruesa de la Liga ACB y las actividades llegan a la veintena.
Una cifra parecida es la que maneja el León Arena, con toros incluidos. En este caso, el multiusos se construyó colocando una cubierta sobre la antigua plaza. En Vistalegre, cancha del Real Madrid de baloncesto, se llega a los 75 espectáculos. La Ribera, en Logroño, por su parte, prepara diez actos al margen de la feria taurina de septiembre. Es el más infrautilizado.
Lo mismo ocurre con las salas de espectáculos, los 'zénith' franceses, de Limoges, Rouen, Dijon, Nantes, Nancy, Lille, Touluse, Pau o Montpellier. Acogen cuarenta actos anuales.