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Política

09.04.09 -

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Salgado llama al diálogo social en su estreno como vicepresidenta económica
Elena Salgado demostró ayer que no le gusta perder el tiempo, ni siquiera en actos protocolarios puros como el traspaso de una cartera ministerial. La flamante vicepresidenta segunda inició su etapa como timonel de la economía con un claro llamamiento al diálogo social y una invitación a arrimar el hombro a los partidos políticos e instituciones. Así lo requiere el «momento especialmente difícil» que atraviesa el país, explicó la mujer sobre la que pivotan todos los planes de José Luis Rodríguez Zapatero para derrotar a la crisis.
La 'número tres' del Gobierno anunció que la semana próxima se reunirá con los agentes sociales para tomarle el pulso a la recesión más dura que ha sufrido la España democrática. En ese encuentro, se sentará a la mesa con empresarios y representantes sindicales que tienen mucho que decir sobre cómo afrontar los retos inmediatos; fortalecer el sistema financiero y despejar las dudas sobre su solvencia; frenar la sangría en el empleo, que avanza sin remisión hacia los cuatro millones de parados, e impulsar el cambio de modelo económico para dejar atrás la supremacía del ladrillo y sentar las bases del crecimiento futuro. «Necesitamos algo más que dialogar, necesitamos a las fuerzas sociales y políticas, a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos», recalcó Salgado en su discurso de toma de posesión.
En la abarrotada sala le escuchaban, además de ocho ministros y numerosos altos cargos del Ejecutivo, representantes de los colectivos a los que iban dirigidos esos mensajes: el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), Miguel Martín; grandes empresarios, entre ellos los presidentes de las constructoras ACS y OHL, Florentino Pérez y Juan Miguel Villar Mir, y representantes de sindicatos.
Ante tan selecto auditorio, la nueva 'dama de hierro' del Ejecutivo pintó un panorama económico mundial negro, cuyo efecto más grave en España es la aguda destrucción de empleo. Pero en vez de lanzar dardos les pidió que actúen como «aliados» para sacar al país del túnel de la recesión. A cambio de ese apoyo, ofreció su «máxima dedicación para fortalecer el diálogo social», que no pasa por su mejor momento.
El presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, recogió el guante y avanzó horas después, en la toma de posesión del titular de Fomento, José Blanco, que acudirá a la reunión y que presentará a Salgado las mismas propuestas que los empresarios ya plantearon a su antecesor, Pedro Solbes. Entre ellas, abaratar el despido, reducciones en las cotizaciones a la Seguridad Social de las empresas y nuevas rebajas fiscales.
La vicepresidenta segunda aprovechó la ocasión para dejar clara su confianza en el sistema financiero español, que «ha sabido resistir mejor» que otros el deterioro global a pesar de accidentes como la falta de liquidez que forzó al Gobierno a intervenir Caja Castilla-La Mancha. Eso sí, pidió a las entidades que exhiban ahora «esa misma fortaleza» para revitalizar el crédito e inyectar de ese modo 'sangre' nueva al conjunto de la economía. El sistema, dijo, debe «contribuir a ayudar a superar las dificultades de las familias y empresas».
El paso firme con el que ayer comenzó su nueva tarea Elena Salgado, no ensombrece el papel en el Gobierno de María Teresa Fernández de la Vega, que en contra de lo previsto, ha salido muy reforzada de la crisis orquestada por José Luis Rodríguez Zapatero. Tiene más peso y más responsabilidades que nunca. El jefe del Ejecutivo le ha encomendado las tareas de la función pública que, hasta ahora, dependían del ministerio que ocupará el vicepresidente tercero, Manuel Chaves. Hace depender de ella así el cumplimiento de uno de sus principales compromisos de investidura.
En su primer intervención ante el Congreso, José Luis Rodríguez Zapatero anunció su propósito de hacer una amplia reforma de la administración pública, una tarea ímproba que ahora tendrá que desarrollar la vicepresidenta primera. «Nuestro objetivo es aprovechar al máximo todos los instrumentos que aportan las nuevas tecnologías para que la administración sea más próxima y eficaz en el servicio al ciudadano», dijo la 'número dos' del Gobierno en la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros tras la remodelación.
Comparecencia
Fernández de la Vega queda despojada, aún así, de una de las cinco comisiones delegadas que comenzó a presidir hace ahora un año. Estos grupos de trabajo coordinan los ministerios responsables de distintas áreas en asuntos que requieren políticas transversales. La vicepresidenta primera se ocupa de las de inmigración, cambio climático, igualdad y cooperación al desarrollo, pero la de política autonómica dependerá a partir de ahora de Chaves. Según explicó ella misma, porque el Gobierno pretende inaugurar una nueva etapa. «Ha llegado el momento de pasar de un Estado reivindicativo a un Estado cooperativo», dijo. Que este cambio pueda crear roces internos es algo que está por ver.
Lo cierto es que importantes cargos del PSOE y del Ejecutivo se quejaban en los últimos meses de la falta de armonización interna. Una crítica con la que apuntaban directamente a Fernández de La Vega. Fuentes cercanas al presidente del Gobierno admiten que el protagonismo de la vicepresidenta primera ha sido menor en lo que va de legislatura que en los cuatro años previos, pero el tiempo ha dado la razón a quienes lo atribuían a un desplazamiento de las prioridades gubernamentales hacia la economía más que a que hubiera perdido la confianza de Zapatero.
El jefe del Ejecutivo, en todo caso, ha compensado a los detractores de la vicepresidenta al dar a su gabinete mayor peso político con la incorporación del ex presidente de la Junta de Andalucía y del vicesecretario general del PSOE, José Blanco.
El ascenso de ambos acallará las voces de todos aquellos que durante cinco años han reclamado, desde el partido, ministros con perfiles menos técnicos, pero ya ha puesto en guardia al resto de grupos parlamentarios y, sobre todo, al principal partido de la oposición. Zapatero tendrá ocasión de comprobarlo cuando comparezca ante el pleno de la Cámara Baja para dar explicaciones de esta remodelación efectuada tan sólo un año después de que arrancara su segundo mandato.
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