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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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Los veintiún tripulantes desarmados de un carguero de EE UU se resisten a ser secuestrados por piratas somalíes e inician una negociación para intercambiar rehenes

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Más de doscientos años sin que ningún marinero estadounidense cayera en manos de piratas, según CNN, y ahora los corsarios saben por qué. Como en una película de Rambo, los veintiún miembros desarmados de la tripulación del 'Alabama' se rebelaron ayer contra sus secuestradores e iniciaron una frustrante negociación para intercambiar rehenes.
«Se lo devolvimos (al pirata capturado), pero ellos no soltaron a nuestro capitán», contó desalentado Ken Quinn, un miembro de la tripulación al que la cadena CNN contactó telefónicamente en pleno drama. «Les estamos ofreciendo lo que podemos. comida. No está funcionando muy bien», admitió con desesperación.
El increíble incidente ocurría a 560 kilómetros de la costa somalí, una zona en la que sólo en la última semana han sido capturados seis barcos y cincuenta fueron secuestrados el año pasado. Los piratas no llegaron sólo con rifles automáticos sino con lanzacohetes y una lancha rápida que habitualmente es despachada desde una nave nodriza.
Eran cuatro hombres fuertemente armados frente a veintiún marineros sin una pistola que empuñar, según aseguró la compañía danesa Maersk, propietaria del barco con bandera estadounidense, y el padre del segundo de a bordo. Es en esta última fuente donde los piratas encontraron su segundo error.
Joe Murphy es capitán de la Escuela Marítima de Massachussets, donde precisamente enseña a los marineros a defenderse de los corsarios. Su hijo Shane, entrenado en esta misma academia naval, estuvo recientemente en una de sus clases para hablar de las técnicas que usan. Pero incluso su padre había perdido inicialmente la esperanza.
«Durante entre tres y cinco horas hicieron todas las maniobras elusivas básicas para evitar que subieran, y enviaron una señal global de apuro que recibió la Marina estadounidense, pero una vez que suben a bordo no hay nada que hacer», sentenció.
La propia compañía que tendría que pagar el rescate desalentó cualquier rebelión. «No tienen armas, sería inapropiado que intentasen convertirse en héroes. Nos gustaría que volviesen a casa a salvo», dijo en conferencia de prensa John Reinhart, consejero delegado de la empresa con base en Virginia, cuando comenzó a filtrarse el rumor de la rebelión a bordo.
Ingenuidad del capitán
Según el entrecortado relato telefónico de Quinn, la tripulación mantuvo como rehén a uno de los piratas durante doce horas. El capitán del barco, Richard Phillips, habría dirigido las negociaciones para permitir a los piratas huir en uno de los botes salvavidas del 'Alabama', ya que habían hundido la lancha rápida en la que llegaron. Ingenuo esperar que los piratas actuaran con honor. Aceptaron el bote salvavidas y antes de bajarlo al mar se hicieron con el capitán.
Mientras el marinero hablaba desconcertado por teléfono, un destructor de la Armada estadounidense navegaba en su ayuda a toda máquina. «Sólo tenemos que aguantarlos aquí tres horas más y tendremos con nosotros a un barco de guerra», musitó esperanzado el maltrecho Rambo del 'Alabama'.
A diferencia de los valiosos petroleros secuestrados en la zona por los que se han pagado millones de dólares, este barco sólo transporta 401 contenedores de ayuda humanitaria, de los que 232 son alimentos que la ONU envía a África.
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