Quien algo quiere, algo le cuesta. Incluso contemplar una obra de arte tiene su precio, por mucho que entrar en cualquiera de los grandes museos españoles no sea caro en comparación con el fútbol o un concierto de relumbrón. El recinto expositivo más costoso es el Guggenheim bilbaíno -11 euros por entrada-, que llega hasta los 13 en las «frecuentes» exposiciones temporales, según el último informe de Consumer Eroski. Como contraste, en el Artium la tarifa es optativa, desde un céntimo de euro.
El Guggenheim ya era el más caro el año pasado, pero la diferencia con el resto de complejos se ha agrandado después de ser el único que ha subido el coste del billete en 2009 -aunque sólo haya sido en 50 céntimos-. Sus tarifas duplican a las aplicadas en otros centros de referencia como El Prado, Thyssen o el Reina Sofía, con seis euros cada uno.
La Guía Práctica de Museos de Bellas Artes editada anualmente por la revista especializada examina 37 instalaciones en cuatro aspectos: visitantes, accesibilidad, audioguías y precios. En uno de cada cuatro equipamientos la entrada es gratuita; en el resto hay que pasar por caja.
Sólo unos pocos -cuatro- se han atrevido a subir las entradas en pleno terremoto económico y algunos han preferido recurrir a decisiones imaginativas para atraer al público. El caso más destacado lo protagoniza el Artium, donde la iniciativa 'Tú decides' permite pagar lo que el usuario considere oportuno.
Ese tipo de medidas anticrisis llegan después de que el año pasado la asistencia cayera en la mitad de las pinacotecas. El peor parado fue el Thyssen-Bornesmiza madrileño, con una bajada de un 20% respecto al ejercicio anterior (merced a una merma de 225.000 visitas), mientras que el Guggenheim también pagó la recesión y vio cómo pasaban por taquilla 51.594 personas menos que en 2007, lo que supuso una reducción del 5%. El Prado se salvó de la quema 'in extremis' al perder sólo una mínima parte -en concreto, 22.400- de los casi 2,6 millones de visitantes que se acercan al año a la histórica pinacoteca de la capital desde su ampliación.
Descenso en Bellas Artes
Los efectos de la coyuntura económica no pueden relacionarse con un descenso muy cercano: el 7% de visitantes que perdió el Museo de Bellas Artes de Álava el pasado año. Y es que pese a tener la entrada gratuita, se trata de una de las pinacotecas menos visitada de toda España, con un índice anual de 13.443 usuarios. Además, el estudio lo destaca como el únicon gran museo vasco que carece de servicio de audioguía.
Muy distinta fue la evolución del Reina Sofía, el principal centro de arte contemporáneo de Madrid, cuyo balance arroja un sorprendente aumento del 15% en la asistencia. La institución dirigida por Manuel Borja-Villel cada día tiene más aceptación y ha logrado recortar nuevamente la considerable distancia con El Prado, el museo más visitado, al alcanzar ya las 1,8 millones de personas. Es precisamente ese buen momento del complejo donde descansa el célebre 'Guernica' de Picasso el que permite al conjunto de las 37 instalaciones analizadas mejorar en un 1% los buenos números obtenidos en 2007; o lo que es lo mismo, rozar la cifra mágica de las 14,5 millones de entradas. En términos porcentuales, la mayor subida corrió a cargo del Bellas Artes sevillano con un 62%.
En cuanto a los servicios ofrecidos por los museos a sus visitantes, Consumer Eroski ha prestado especial atención al audioguía. Se trata de un elemento que permite al usuario «una contemplación más culta y contextualizada de las obras de arte», si bien únicamente lo ofrecen un 40% de los principales complejos del país. En seis de ellos, la utilización del práctico reproductor de audio está incluido en la entrada. En el resto, los precios van de los cuatro euros que cobran la Fundación Miró y el Thyssen a los tres y medio de El Prado o el Reina Sofía.