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Política

JOSÉ BLANCO. FOMENTO

Hombre de la máxima confianza de Zapatero, se le sitúa como candidato a recuperar la Xunta en el año 2013

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En el AVE hacia Galicia
José Blanco, durante una reciente visita al País Vasco. / IGNACIO PÉREZ
«En política, igual que en fútbol, hay un entrenador que reparte juego. Y uno está a disposición de lo que diga el entrenador». José Blanco (Palas de Rei, Lugo, 1962) despachó con este símil deportivo a un periodista local de su tierra que hace seis meses le preguntó por sus posibilidades de ser nombrado ministro. Blanco, seguidor del Celta del Vigo, ya puede decir ahora que ha sido seleccionado por el 'míster' para jugar en el primer equipo, aunque sea mediado el encuentro y con la necesidad de remontar el resultado, o al menos de deshacer el empate. Tras años de entrega en el aparato del partido y después de haber declinado anteriores invitaciones, el actual vicesecretario general del PSOE dirigirá Fomento en un gesto que se ha entendido en los medios políticos como una recompensa a su trabajo interno y a su lealtad a Zapatero, por un lado; y, por otro, como un trampolín de regreso a Galicia, adonde volvería como candidato en 2013 -a ser posible montado en el AVE, un tren que también tendrá que impulsar en Euskadi- para arrebatar la Xunta, el gobierno regional, al popular Alberto Núñez Feijóo.
Apoyos políticos para seguir este camino a Santiago, una peregrinación que discurre precisamente por su pueblo natal, no le han de faltar. José Blanco, afiliado socialista desde los 16 años tras algunos coqueteos adolescentes con el PSP de Tierno Galván, es el hombre que goza de la mayor confianza del presidente, a quien acompaña desde el asalto de Zapatero a la dirección del PSOE en el año 2000, una victoria frente al 'aparato' en la que Blanco fue pieza clave. De verbo afilado y gusto por la modernidad y la tecnología -es veterano autor de un 'blog' en Internet- quedó en sus manos la modernización interna del partido y de su imagen cuando el presidente alcanzó La Moncloa. El de Palas de Rei, de quien se destaca la astucia, obstinación, olfato y conocimientos de márketing político, presenta en su lista de haberes la gestión de las campañas electorales victoriosas de 2004 y 2008. En el debe, quizá la derrota más amarga fue precisamente la que tuvo lugar en su tierra el pasado 1-M, cuando el PP recuperó la mayoría absoluta y la gestión de la Xunta tras cuatro años de gobierno de Emilio Pérez Touriño con los nacionalistas del BNG. Sus críticos dentro del partido le acosaron también tras el 'tamayazo' por no haber sabido darse cuenta, desde su puesto al frente de la organización, de la maniobra que iba a costar la Asamblea regional de Madrid a Rafael Simancas.
En lo personal, arrastra buena fama, de haber sabido tejer amigos dentro y fuera. Lo es de Miguel Sanz, el presidente navarro de UPN. Y también es íntimo del socialista vasco Rodolfo Ares, a quien muchos sitúan al frente de una consejería en el nuevo Gobierno vasco de Patxi López.
Una cartera inversora
Blanco, casado y con dos hijos, María y Pedro, será el encargado de gestionar la importante cartera inversora de Fomento -1.894 millones en 2009- y, en consecuencia, de mantener el ritmo constructivo de líneas de alta velocidad ferroviaria, un ambicioso plan que quiere convertir a España en el país con más kilómetros de líneas de trenes veloces del mundo en 2020.
De su Ministerio dependerá el desarrollo del TAV en Euskadi, que Fomento ejecuta de forma directa en Álava y Vizcaya mientras el Gobierno vasco lo hace en Guipúzcoa. Su cercanía a los socialistas vascos, en este sentido, puede resultar clave para el avance del proyecto, hasta ahora presidido por una aparente corrección formal en la relación entre ambos ejecutivos no exenta, sin embargo, de notorias dosis de desconfianza. El retraso que ha acumulado el Gobierno vasco en el tramo Bergara-Irún -donde sólo ha iniciado las obras en un 2,8 kilómetros, mientras en el tramo de Fomento suman ya más de 40- no ha hecho sino agrandar la sima entre los representantes de ambos gobiernos en la recta final del mandato de Ibarretxe y de Nuria López de Guereñu al frente de Transportes.
Blanco se enfrenta en el resto de España a otros dos retos clave. El AVE debe llegar a Valencia en 2010, una promesa que parece encarrilada. Y también debe hacerlo a Galicia dos años después, en 2012, a pocos meses de las elecciones para la renovación del Parlamento gallego. Blanco, se supone, echará el resto en esta conexión, porque ya ha empeñado en ello su palabra antes aún de convertirse en ministro. «Galicia necesita el AVE en 2012», dijo hace meses. «Si es necesario, se harán más esfuerzos», ratificó. Ahora están en su mano.


a.alonso@diario-elcorreo.com
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