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Ante el preocupante estado que presenta la economía rusa, el primer ministro, Vladímir Putin, intervino ayer ante la Duma (Cámara baja del Parlamento ruso) para insuflar optimismo a la población y asegurar que, aunque 2009 será un año «muy duro», «nuestro país se mantendrá, que nadie lo dude, entre las grandes economías mundiales. Superaremos la crisis».
Putin, que dirigió el Kremlin durante ocho años y lleva once meses al frente del Gobierno, anunció un plan anticrisis que prevé una inyección en la economía nacional de 3 billones de rublos (66.667 millones de euros). «Las medidas anticrisis representan un gasto presupuestario de 1,4 billones de rublos (31.112 millones de euros), pero ascienden en total a 3 billones si tenemos en cuenta los recortes fiscales, las aportaciones del Banco Central, del Fondo de Bienestar Nacional y de otras instituciones», afirmó el primer ministro.
Según sus previsiones, la inflación, cuyo nivel actual alcanza el 14%, «remitirá en los próximos meses». Putin se mostró contrario a elevar la presión fiscal. En Rusia existe una tasa única del 13% para el impuesto sobre la renta. «Es el más bajo del mundo, todo el planeta nos envidia», aseveró. En referencia a la situación financiera, Putin señaló que «el riesgo de que nuestro sistema bancario colapsara ha amainado y era muy real, lo tuvimos a la puerta».
Una década de 'boom'
Tras casi una década de 'boom' económico, la caída del precio del petróleo y otras materias primas que Rusia exporta han sumido su economía en la recesión, como buena parte de las economías occidentales. El rublo ha perdido más de un tercio de su valor frente al dólar, la fuga de capitales continúa y el cierre de empresas ha hecho que más de un millón de trabajadores pierdan su empleo en lo que va de año. El único grupo parlamentario que ayer no apoyó el paquete de medidas anticrisis propuesto por Putin fue el comunista, cuyo líder, Guennadi Ziugánov, pidió la dimisión de todos los ministros del sector económico del Gobierno.
Se trata de la primera vez que un primer ministro en Rusia da cuenta de su gestión ante los legisladores. Así lo establece una de las enmiendas constitucionales aprobadas el pasado mes de diciembre, y debe hacerse una vez al año. Sin referirse en concreto a Putin, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha reprochado al Ejecutivo su «lentitud» a la hora de reaccionar ante la crisis.
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