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La cantidad defraudada, invertida en un fondo irlandés, supone el 2% de su patrimonio total

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La estafa de Madoff atrapa con 11 millones a dos EPSV de los empleados de la Kutxa
Madoff se dirige al tribunal que le juzgó en Nueva York hace un mes. / AFP
La lista de damnificados en Euskadi por la gigantesca estafa de Bernard Madoff sigue ampliándose. El último caso ha sido protagonizado por las dos entidades de previsión social voluntaria (EPSV, la versión vasca de los fondos de pensiones) de los trabajadores de la Kutxa guipuzcoana, denominadas Lanaur Bat y Lanaur Iru. Según ha podido confirmar EL CORREO, se han visto atrapadas en el macrofraude urdido por el financiero neoyorquino con 11 millones de euros de su patrimonio. Esa cantidad estaba invertida en el fondo de inversión irlandés LIF Ireland que, a su vez, había adquirido activos de Madoff. Una filial del banco británico HSBC actuaba como tenedora de los fondos.
Con éste ya son tres los casos conocidos hasta ahora de instituciones vascas damnificadas por la considerada mayor estafa financiera de la historia, cifrada en más de 37.500 millones de euros. Zabalgarbi, empresa dedicada la incineración de basuras de Vizcaya, ha perdido en torno a 3,7 millones de euros, lo que provocó el pasado enero la destitución de la cúpula directiva de la sociedad. Y hay otros tres fondos de inversión gestionados por la Kutxa, con activos por valor de unos 700.000 euros, afectados por el colosal engaño.
El nuevo caso también está relacionado con la entidad financiera guipuzcoana, aunque no de una forma directa, porque los fondos que manejan las dos EPSV de los trabajadores están externalizados. Esto es, no son gestionados por la caja, sino por una sociedad específica en cuyo consejo sí está presente la Kutxa como fundadora. El resto de los miembros del consejo representa a los empleados de la institución de ahorros.
No había activos reales
La cantidad estafada a Lanaur Bat y a Lanaur Iru representa un 2% del patrimonio total gestionado por ambas, cifrado en unos 550 millones de euros. El número de partícipes oscila entre 2.700 y 3.000.
Los 11 millones invertidos en Madoff fueron registrados como pérdidas en el balance realizado al cierre del pasado año, según los medios consultados. No obstante, los responsables de las entidades involucradas consideran que existen posibilidades «reales» de recuperar al menos una parte de esa cantidad. El grueso del dinero había sido manejado por el primero de los dos fondos, el Bat.
A día de hoy, las EPSV de los empleados de la Kutxa no han iniciado acciones legales por la estafa. Están a la espera de los resultados del proceso global auspiciado en Irlanda por el propio fondo LIF Ireland contra la filial del HSBC que actuaba como tenedora de las inversiones. En grandes líneas, el argumento utilizado por LIF en su recurso es que el grupo bancario no había contrastado que las inversiones depositadas en Madoff no estaban sustentadas en activos reales, sino en humo.
Impacto limitado
Aún en el supuesto de que Lanaur no logre recuperar lo invertido, el impacto en las cuentas de las EPSV será limitado. Contando el 'agujero' generado por el financiero corrupto, ambas sociedades cerraron 2008 con una rentabilidad negativa del 1,9%; un porcentaje muy inferior a las pérdidas de entre el 7% y el 8% de media registradas en las EPSV de trabajadores a lo largo del pasado ejercicio por el impacto de la crisis.
Tradicionalmente, los dos fondos de los trabajadores de la Kutxa han venido manteniendo una política de inversión y gestión «conservadora», según las directrices definidas por su junta. Apoyándose en esos principios, ambos cuentan, desde el punto de vista porcentual, con una inversión «muy limitada» en renta variable y su gran apuesta se centra en la renta fija.
Los 11 millones con los que Lanaur Bat e Iru han sido atrapados por Madoff se encuadraban en el capítulo de inversión alternativa de la sociedad. Sus gestores la tenían catalogada como de menor riesgo que otras fórmulas, dada la baja volatilidad y la rentabilidad, no muy superior al 5%, que había registrado durante los últimos años de bonanza.
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