El diputado general de Álava, Xabier Agirre, anunció ayer que la institución foral organizará en mayo un foro de encuentro con agentes socioeconómicos, cuyo objetivo será abordar la actual situación económica de la provincia.
Con esta iniciativa, el Ejecutivo foral pretende «hacer partícipes a los diferentes agentes económicos del proceso de debate y reflexión sobre las medidas planteadas para luchar contra la situación económica y laboral que sufren empresas y trabajadores en el territorio alavés».
El debate, que tendrá una duración de cinco meses, servirá para «contribuir al desarrollo de sectores estratégicos para el territorio, que favorezcan la diversificación del tejido empresarial alavés», indicó el diputado general.
El foro se articulará en torno a cinco grupos de trabajo: empresarial, servicios, financieros, sindical e institucional. Con esta división, la Diputación pretende que «sea un elemento aglutinador de voluntades de organizaciones y administraciones públicas, en la aportación de visiones y soluciones que contribuyan a paliar la actual situación de crisis junto a las medidas adoptadas por el Gobierno foral».
Cruce de acusaciones
Precisamente la marcha de las «inversiones pendientes» en Álava dentro del Plan de Aceleración Económica, acordado entre el Gobierno y las tres diputaciones, provocó ayer un enfrentamiento en las Juntas Generales entre Agirre y el portavoz del PP, Javier de Andrés.
El juntero popular criticó «la escasa implicación» de la Diputación en la búsqueda de soluciones para reactivar la economía, tras recordar que sólo se han ejecutado el 48% de las inversiones previstas para este año en ese plan. De Andrés se preguntó incluso si es que el Gobierno foral «ha renunciado» a ejecutarlo» y aseguró que la institución «ha dejado de ser un activo económico y político».
Agirre insistió, por su parte, en que el ritmo de las inversiones se mantiene, aunque ahora repercuta menos en las arcas forales debido la nueva política de colaboración público-privada para acometer algunos proyectos. Y reprochó a De Andrés que venga «a dar lecciones, cuando es el responsable directo del sobrecosto de 10.000 millones de las antiguas pesetas» en la ejecución de la autopista Vitoria-Eibar.