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Álava

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Trabajadores y estudiantes se felicitan de la inauguración de una carretera que sobre todo les otorgará «seguridad»
07.04.09 -

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«Esto merece una fiesta»
. Luisma y sus compañeros, ayer de regreso de Mondragón./ RAFA GUTIÉRREZ
Cuando a primera hora de la tarde de ayer se apagaron las luces del protocolo y se limpiaron los restos del lunch de bienvenida a la simbólica conexión de Álava y Guipúzcoa a través de la AP-1, llegó el turno de los verdaderos protagonistas de la Vitoria-Eibar. Era la hora de aquellos que como Luisma Arnaiz -vitoriano que trabaja en Mondragón-, llevan 21 años esperando la apertura de una autopista que además de en tiempo, les permitirá ganar en seguridad. Los trayectos invernales por calzadas comarcales estrechas y peligrosas ya son pasado. El presente se llama AP-1.
Trabajadores y estudiantes consultados por este diario mostraron sin tapujos el «gran beneficio» que la apertura de la autopista hasta Eskoriatza supondrá para su vida cotidiana. Son cientas, tal vez miles, las personas que cada día se desplazan desde la capital alavesa y sus alrededores hasta el potente núcleo industrial de la comarca del Alto Deba. «Fíjate si es importante que los cuatro compañeros que viajamos juntos a Mondragón ya hemos decidido hacer una fiesta para celebrar 21 años de espera», asegura Luisma, empleado de la firma Ikerlan, en Arrasate.
Su alegría es doble ya que la salida de peaje ahora habilitada en San Bernabé (Eskoriatza) es la que seguirán cogiendo incluso cuando se abra el último tramo hasta Mondragón. «Ya nos da igual cuando se inaugure el trazado completo porque esta salida es la que mejor nos viene para llegar cuanto antes a nuestra empresa», recalca.
A la espera del precio final
Más que en el tiempo que se ahorarrán (prevén pasar de 45 minutos a sólo 35 en el mejor de los casos), sí destacan la seguridad que les reportará la AP-1. «La carretera que va por los puertos de Arlabán o Salinas son muy peligrosos, sobre todo en invierno», matiza.
Un sentir compartido por Aimar Zurdo, estudiante vitoriano que cursa segundo de Ingeniería Electrónica en Mondragón. «A veces vamos por Salinas, otras por Arlabán, pero todas esas carreteras comarcales son muy peligrosas», advierte. De momento, usarán la autopista. En un futuro cercano, dependerá del precio de peaje que finalmente implanten. «Al final igual resulta más barato ir en bus, que vale menos de 4 euros», recalca.
Respecto al servicio de autobús que presta la empresa Pesa entre Vitoria y Eibar a través de una concesión de la Diputación de Guipúzcoa, sus chóferes no utilizarán la AP-1. Así lo confirmó un portavoz de la firma, que destacó la necesidad de ofrecer el servicio por todos los pueblos de la zona.
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