Fue un accidente, pero se podía haber evitado. Said Dakoun, un obrero marroquí dedicado a la albañilería, perdió la vida al precipitarse desde la cubierta de una fábrica un fatal sábado de enero de 2007. La culpa no la tuvo un mal paso sino el incumplimiento de las condiciones de seguridad por parte de la compañía para la que trabajaba aquel día. Por ello, D.N.P., propietario de esa empresa, Canalones Naranjo, asume una pena de dos años de cárcel, que no implica su ingreso en prisión, y una indemnización a la viuda del fallecido de 120.000 euros. Éste es el acuerdo al que acusación y defensa llegaron ayer antes de que se celebrara el juicio oral por el terrible suceso.
Said Dakoun, que contaba entonces con 39 años, se ganaba la vida como operario de la firma Albañilería Mateo, pero un fin de semana le surgió la oportunidad de ganar un dinero extra colaborando con otra empresa. Canalones Naranjo, regentada por el acusado, había sido contratada por el grupo Sucesores de Aguirre para la limpieza de estos elementos de su nave, ubicada en Gamarra. Sin embargo, la plantilla con la que contaba la firma no era suficiente para llevar a cabo el trabajo y se puso en contacto con el fallecido y un compañero suyo también de origen marroquí para que le echaran una mano. Sólo hubo un contrato verbal y Said nunca lo puso en conocimiento de su patrono.
Arnés sin enganches
A las nueve de la mañana de aquel sábado 20 de enero, del que ya han pasado más de dos años, comenzaron las labores de limpieza en la cubierta del pabellón. El acusado, junto a los operarios, subieron y se desplazaron por el tejado, situado a nueve metros de altura, sin ningún tipo de protección aunque los tres llevaban arnés. No contaban, sin embargo, con enganches o líneas de vida atadas a los cinturones, por lo que resultaban completamente ineficaces. Tampoco había pasarelas de circulación sobre el techo metálico y ni siquiera habían sido informados sobre las medidas de seguridad necesarias en este tipo de tareas.
Apenas veinte minutos después de iniciar la limpieza, el fallecido pisó una de las placas de fibrocemento que conformaban la cubierta sin que ésta pudiera soportar su peso y cayó contra el suelo de la nave. Said, a pesar de las graves heridas causadas por el impacto, no perdió la vida en ese momento y permaneció cerca de cuatro días ingresado en el hospital de Santiago donde finalmente murió.
La Fiscalía pidió en su escrito una pena de dos años y medio de prisión y 105.000 euros de indemnización para D.N.P. por un delito contra los derechos de los trabajadores y otro por homicidio con imprudencia. Canalones Naranjo, «que carecía de seguro de accidentes laborales», no ofreció, según el informe realizado por Osalan, «los elementos de seguridad necesarios a los dos obreros ni la información correspondiente».
El acuerdo alcanzado por ambas partes evita el ingreso en la cárcel del acusado ya que la pena no supera los dos años y D.N.P. no cuenta con antecedentes penales. Sin embargo, la indemnización final a pagar a su viuda -el matrimonio no contaba con hijos- de 120.000 euros supera la cantidad pedida por el Ministerio Público.