El sindicato ELA acusa a socialistas y populares de buscar convertir Euskadi en una más de las 17 comunidades autónomas y de llevar "años trabajando a pleno rendimiento promoviendo toda guisa de acometidas centralistas, autoritarias, antidemocráticas y represivas". En una resolución de su Comité Nacional para, como cada Aberri Eguna, actualizar su compromiso "con una Euskal Herria solidaria, unida y libre", ELA no ahorra críticas ni a las políticas neoliberales ni al Gobierno vasco ni al central, al tiempo que defiende la huelga general del próximo 21 de mayo y hace un nuevo llamamiento a la unidad nacionalista en torno al derecho de autodeterminación.
Matiza, no obstante que "no hay proceso soberanista sin revisión del modelo de resolución" y, tras negar legitimidad a ETA, asegura que "debe ser la activación social firme en pos del derecho a decidir, y no la oferta de una negociación política, la que nos permitirá arrancar del Estado nuestra soberanía". Para el sindicato nacionalista, la actuación del actual Gobierno vasco en funciones ha sido "decepcionante" tanto en el plano económico, por sus políticas neoliberales, como en el político, por no utilizar ni reclamar los instrumentos de autogobierno ni activar siquiera la consulta.
Frente a ello, considera que el Estado "no oculta su estrategia de fondo: convertir ahora a la CAPV en una más de las 17 autonomías del Estado. Para ello, el pacto de estado promovido por PP y PSOE lleva años trabajando a pleno rendimiento promoviendo toda guisa de acometidas centralistas, autoritarias, antidemocráticas y represivas". Por ello, estima que ante "un Estado como este, postular el principio de transversalidad servirá para la formulación de alternativas de gobierno, pero nada tiene que ver con la búsqueda del reconocimiento nacional".
ELA cita "los encarcelamientos de candidatos" o "realidades tan sangrantes como la de los presos políticos vascos" o las "denuncias de malos tratos y torturas", para afirmar que no hay " lugar a dudas sobre el carácter antidemocrático del Estado, su amparo de prácticas contrarias a los derechos humanos, así como su nulo respeto y reconocimiento de los hechos nacionales".
En este contexto, también echa en falta en el conjunto del movimiento nacionalista que se dé por definitivo un diagnóstico simple, "la negativa de los estados a reconocer el hecho nacional vasco", y que se articulen estrategias en coherentes con ese diagnóstico. "Este déficit está, en opinión de ELA, en el origen de la frustración y esterilidad que se generaliza en el universo abertzale", asegura.
Respecto a ETA, reitera que considera inaceptable que "siga postulándose como protagonista principal en el hipotético escenario de una negociación con el Estado sobre el ámbito vasco de decisión", por tratarse de "una posición ilegítima, además de inconveniente y inadecuada a los intereses de un pueblo que, mayoritariamente, quiere ser protagonista de su propia liberación en un proceso civil, democrático y pacífico". Aun sin negar que la "lucha armada" pueda desaparecer en el contexto de un acuerdo fruto del diálogo político, "sería , incluso, una hipótesis deseable", señala que el derecho de autodeterminación "no puede ser por más tiempo el mínimo exigible para el abandono de esa forma de lucha y menos aún la excusa para continuarla"
"Es por ello que ELA cree que es urgente situar el derecho de autodeterminación no como mínimo exigible sino como objetivo estratégico, y vincular en torno a él a cuantas fuerzas sociales, sindicales y políticas lo defienden. Dicho de otra manera, para ELA, no hay proceso soberanista sin revisión del modelo de resolución. Debe ser la activación social firme en pos del derecho a decidir, y no la oferta de una negociación política, la que nos permitirá arrancar del estado nuestra soberanía", asevera. Su mensaje finaliza reclamando la unidad entre agentes y actores sociales en la lucha "por una Euskal Herria unida y libre", puntualizando que "la ausencia de esa unidad uno de lo datos más dolorosos, un año más, en esta fecha" del Aberri Eguna.