Veinte ciclistas formarán la representación local en la Vuelta al País Vasco que comienza hoy en Ataun. Uno más que en 2008, por lo que se rompe la tendencia a la baja de las últimas ediciones. Se trata de uno menos que hace dos años. En 2006, sin embargo, tomaron la salida veinticinco ciclistas vascos, cinco más que ahora.
El porcentaje vasco es del 12,4%, similar al 12,5% de 2008. Aunque hay un corredor más, hay que tener en cuenta que también toman la salida más corredores. 152 ciclistas integraron el pelotón de 2008, que en esta edición dispondrá de ocho añadidos, 160.
Sorprende, sobre todo, la mayoría navarra. Esta comunidad tiene ocho representantes, dos más que Guipúzcoa y tres más que Vizcaya, territorios que tradicionalmente han aportado más ciclistas al pelotón. Álava conserva el solitario corredor del que dispuso en 2008, si bien cambia el nombre. Arkaitz Durán -hijo del especialista en ciclo-cross Benito Durán- toma el relevo de Iñaki Isasi.
Navarra gana tres ciclistas respecto a 2008, cuando tuvieron cinco. El principal núcleo se encuentra en las filas de Euskaltel-Euskadi con el quinteto formado por Egoi Martínez, Gorka Verdugo, Juan José Oroz, Alan Pérez y Mikel Nieve. Completan el grupo el veterano José Luis Arrieta (Ag2r), Imanol Erviti (Caisse d'Epargne) y Javier Echarri (Ampo).
También Guipúzcoa gana dos gracias, sobre todo, al Contentpolis, que ha realizado una apuesta por los ciclistas goierritarras merced a la incorporación como patrocinador de la empresa Ampo de Idiazabal. Viene con Dioni Galparsoro, Mikel Gaztañaga, Aitor Pérez Arrieta y el chaval Gorka Izagirre.
El Euskaltel no presenta a ningún guipuzcoano en sus filas. Juanma Garate, un clásico de la carrera que ahora milita en el Rabobank, y Haimar Zubeldia, con su nuevo maillot del Astana, conocen bien la Vuelta al País Vasco.
Faltará en esta ocasión Mikel Astarloza, que rondó las posiciones de honor en 2008. Esta temporada la ronda vasca ha quedado fuera de su calendario. El sanpedrotarra se ha tomado con mayor tranquilidad los meses de marzo, abril y mayo en cuanto a competición.
Ni Intxausti ni Herrero
Puede resultar preocupante la pérdida de efectivos de Vizcaya. Pasa de nueve a cinco. Pero conviene no pasar por alto que en 2007 tuvo diez. Ha venido a la mitad. En el Euskaltel-Euskadi hay dos ciclistas vizcaínos, Rubén Pérez e Iñigo Landaluze. También iban a ser dos en Fuji-Servetto, pero la fractura de clavícula de Beñat Intxausti en la Vuelta a Castilla y León les deja con uno solo, Iker Camaño.
David López, el escalador de Barakaldo, es una pieza importante en el Caisse d'Epargne. Habrá que prestar atención, asimismo, a las evoluciones de Bingen Fernandez con el Cofidis. El de Bermeo tiene 36 años y cumple su decimocuarta campaña como profesional.
Sin una opción clara para la lucha por la clasificación general, la victoria de etapa se convierte en el gran objetivo de los corredores vascos. El año pasado, por cierto, David Herrero rompió una racha de cuatro ediciones sin vencer en una etapa.
El bilbaíno ganó al sprint en Viana. Ningún corredor vasco había alzado los brazos en señal de triunfo desde la última etapa de 2003, en Hondarribia, donde Iban Mayo ganó la contrarreloj. En Esta ocasión, Herrero no estará porque su equipo, el Xacobeo, no ha sido invitado.
En cuanto a victorias absolutas, el ciclismo vasco posee siete. Luis Pedro Santamarina se impuso en 1970, en una edición conjunta de la Vuelta al País Vasco y la Bicicleta Eibarresa, por delante de Jesús Aranzabal y Andrés Gandarias. Podio vasco.
Miguel Mari Lasa tomó el relevo en 1974 -con la carrera desligada ya de la Bicicleta Eibarresa-. Hubo que esperar justamente diez años para asistir a otra victoria local, que vino de la mano de Julian Gorospe en 1984. El de Mañaria repitió en 1990. La carrera le venía como anillo al dedo.
Pello Ruiz Cabestany se intercaló entre esos dos éxitos con su recordada victoria de 1985, con una crono final en Beasain que superó todas las previsiones de público.
Ya en el siglo XXI, Aitor Osa e Iban Mayo se incorporaron al palmarés con sus triunfos en 2002 y 2003, respectivamente. El itziartarra aprovechó una jornada de nieve. El de Igorre ofreció una exhibición en toda regla.