Amigos desde hace doce años, Malena Alterio y Fernando Tejero son, profesionalmente, la pareja perfecta. Ya se han quitado los trajes de vecina y portero de la calle Desengaño, pero todavía hay muchos que les sigue viendo como Belén y Emilio, los personajes de 'Aquí no hay quien viva'. Antes de coincidir en la exitosa serie de Antena 3, los dos actores pisaron juntos el escenario con una obra de Animalario y se volvieron a reencontrar en las películas 'Torremolinos 73' y 'Días de cine'. Pero es en 'Al final del Camino', la primera comedia romántica de Roberto Santiago, donde vuelven a formar pareja.
«Somos de la misma escuela -la de Cristina Rota-, hablamos el mismo lenguaje y conocemos nuestros miedos, inseguridades y flaquezas. Yo lloro en su hombro y él en el mío. Siento que yo le gusto, y eso me da una libertad... Es verdad que al principio tenía mis dudas sobre volver a ser su pareja, pero lo que hacemos aquí es muy distinto a la serie», dice Malena Alterio en la presentación de esta producción que este miércoles llega a las carteleras.
Se nota que hay química entre los dos. Fernando Tejero está ronco, pero emocionado por las palabras de su compañera y amiga, saca fuerzas. «Malena es una de las mejores actrices de este país. Es difícil encontrar a alguien tan generoso como ella. Nos miramos y nos pasan cosas muy bonitas. Supongo que al público le resultaría pesado, pero firmaría un contrato para trabajar con ella toda la vida», declara el popular intérprete cordobés que, por tercera vez, se ha puesto a las órdenes de su director fetiche.
Estuvo en 'El penalti más largo del mundo' y en 'El club de los suicidas'. Santiago escribió para él su personaje de 'Al final del Camino', donde encarna a un fotógrafo que finge ser la pareja de una periodista -Alterio- para hacer un reportaje sobre un gurú que resuelve los problemas sentimentales de sus pacientes recorriendo con ellos el Camino de Santiago.
«El día que Roberto no me llame va a ser un trauma muy gordo. Casi a ciegas le digo que sí. Somos como un matrimonio que cada vez se quiere más. Me conoce mucho, tanto que me da miedo», dice Tejero, que ha hecho la promesa de hacer el Camino con el director si la película va bien.
Arropada por Javier Gutiérrez, el argentino Diego Peretti, Luis Callejo y Cristina Alcázar, esta pareja mediática encabeza el reparto de esta comedia romántica que se desarrolla en el Camino de Santiago, un viaje físico de los personajes que también es un viaje interior. «El Camino tiene numerosos atractivos visuales, pero el alma de la película son los personajes, unas parejas que están en crisis. Estar solo es difícil, pero aún lo es más compartir la vida con alguien. Y lo que planteamos en el filme es una vía intermedia entre las que acaban mal y las que se separan», defiende Santiago.
Humanidad y ternura
El cineasta ha olvidado lo duro que fue el rodaje -mucha lluvia, numerosas localizaciones, frío...- y se ha quedado con lo positivo: la buena convivencia del equipo, la comida y la implicación de los habitantes de los pueblos gallegos por los que pasaron. «Es una comedia optimista que refleja mi estado de ánimo. He hecho por necesidad este canto al amor en el que dejo patente que merece la pena hacer el Camino, enamorarse y vivir».
Santiago espera mantener «la buena racha» con la que nuestro cine ha comenzado la primavera. «No hay recetas, sólo hay que hacer la película que uno cree desde la autoexigencia. El arte no está reñido con el producto comercial, tenemos que hacer son buenas historias que atiendan al público», apostilla este «ávido devorador de comedias».
Piropea a todo su elenco, pero hace especial hincapié en Tejero, «cuya humanidad y ternura va muy bien para los antihéroes, los perdedores», y Alterio, con la que no ocultó tuvo sus dudas al principio. «Han sido una de la parejas más atractivas de la televisión. Por separado son muy buenos, pero juntos son aún mucho mejor».