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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

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DE CUANDO EN CUANDO

05.04.09 -

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L o pudieron ustedes leer en una curiosa noticia que publicaba nuestro común periódico en su sección titulada 'Gente' , relativa al robo frustrado de unos bolsos en un supermercado. Una anécdota más para añadir a la heterogénea, interminable y variopinta antología anecdótica del que yo llamo gremio de la rapiña.
Ante todo quiero aclarar de nuevo que la palabra gremio aplicada a los rateros no está fuera de lugar, ya que en el diccionario se define el gremio como «conjunto de personas que tienen una misma profesión» y creo que los rateros, más o menos profesionales, encajan perfectamente en esa definición. Pero dejémonos de disquisiciones gramaticales y vayamos con el anecdotario, que esta vez va de sorpresas.
La primera sorpresa se la llevo un ratero que puso en practica el método llamado del encontronazo, y lo utilizó para meter la mano hábilmente en el bolso de su víctima. Así lo hizo y así pudo birlar el paquetito que la víctima llevaba en el bolsillo de la chaqueta. ¿Y saben ustedes lo que contenía el paquete? Pues una dentadura postiza. Se pueden imaginar la sorpresa del ratero y el disgusto de la víctima, teniendo en cuenta el precio que alcanzan actualmente las prótesis dentales.
Y continuando con el mismo tema de raterías y de sorpresas, les recuerdo la noticia que citaba al principio y que se publicó recientemente en nuestro periódico, dando cuenta de un robo ocurrido en Lloret del Mar, donde tres jóvenes amigos de lo ajeno birlaron dos bolsos en un supermercado y salieron corriendo confiando en la agilidad de sus piernas.
Pero los rateros no contaron con la sorpresa, que en este caso fue coincidir en su carrera con el subcampeón de Europa de 3.000 metros obstáculos, que se estaba entrenando para acudir al campeonato mundial de cross y que sin ninguna dificultad les dio alcance y tuvo la ocurrencia de gritarles: «¡Policía!». El grito asustó a los cacos, que optaron por soltar los bolsos y seguir corriendo hasta desaparecer en el horizonte.
Esta antología referida al gremio de la rapiña tiene un interminable suma y sigue, y estoy seguro que podremos volver a hablar de ella en alguna otra ocasión, porque el citado gremio nunca coge vacaciones.
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