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JOSEAN QUEREJETA Presidente de Saski Baskonia

05.04.09 -

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«He corrido muchos riesgos»
«No me veo como un triunfador», afirma Querejeta. / JESÚS ANDRADE
O es un gran modesto o no quiere dar pistas al enemigo. Sólido e inexpugnable como la empresa deportiva que ha cimentado, Josean Querejeta (1957) ha abierto las vitrinas blaugranas a dos ligas ACB, seis Copas del Rey, cuatro Supercopas y una Recopa de Europa. La Euroliga... esa está en el aire. Hasta el jueves.
-De 1 (calma chicha), a 5 (defcon 1), ¿dónde anda?
-En defcon 1.
-¿Ya?
-Sí. Aún tengo el mal cuerpo del jueves y quiero que llegue la final cuanto antes. Sé que el equipo tiene capacidad para dar otra respuesta.
-¿Hay vida fuera de la cancha?
-Claro, hay muchas vidas. Pero las otras son una cuestión mía.
-Bueno, ya, pero, no sé, ¿colecciona ceniceros de hotel, cabalga con las pelis de John Wayne o está enganchado a las andanzas del G-20?
-Tengo una gran inquietud por las cosas que ocurren cada día. Aquí y en el resto del mundo. Y tengo otras, pero pertenecen a mi vida privada.
-Ya veo que no quiere hablar de sus aficiones.
-No, porque son mías.
-A otra cosa, mariposa. Nació en Lazkao, cuna de benedictinos desde hace cuatro siglos. ¿Nunca le tentó la vida monacal?
-Estudié con ellos, pero la vida de retiro nunca me ha gustado.
-Aun así, ¿de vez en cuando ora?
-No.
-¿Agnóstico?
-Sí.
-Además de en el basket y en los negocios, ¿en qué ha triunfado?
-Yo no me veo como un triunfador. En la vida pasan cosas buenas y malas y, al final, lo importante es que haya más de las primeras. No hay gran diferencia entre las vidas de unos y de otros.
-Me pregunto qué herencia vital le han dejado sus padres.
-Mi padre murió cuando éramos unos niños. Era un obrero y mi madre quedó con cuatro hijos en unas condiciones muy duras. Siempre nos ha transmitido una entrega y un trabajo total por sacar adelante una familia.
-Los que le conocen, le comparan con un tiburón por su instinto, olfato, fría inteligencia, ambición y extrema seguridad para los negocios. ¿Le tienen calado?
-No. Puedo ser ambicioso, pero a la hora de sacar adelante proyectos. En lo material, nada. Y tampoco soy tan seguro. Tengo mis dudas.
-Da lo mismo el pelaje de instituciones, casas comerciales o entidades, a todos se los camela. ¿El secreto está en la hipnosis?
-No. Siempre hemos tenido suerte con la gente, hemos trabajado con seriedad y también hemos corrido muchísimos riesgos. Y lo seguiremos haciendo. Es la única posibilidad de competir con las grandes ciudades.
-Cuentan que pinta y mucho en las altas instancias del basket nacional. ¿Si se lo propone, elige hasta los árbitros?
-Hasta ahí aún no hemos llegado. No, soy, con diferencia, el presidente más antiguo de la asociación y tenemos muy buena sintonía con ella.
-¡Lástima de consejería vasca del Deporte! ¿Se imagina al frente de ella?
-Eso sería muy bueno. El Gobierno que venga tiene que hacer una gran reflexión sobre el deporte vasco profesional, porque está perdiendo mucho valor. Nosotros, el Baskonia, podemos aportar muchas cosas. Pero desde aquí, yo estoy muy bien donde estoy.
-El Gobierno que viene inaugurará la primera era no nacionalista en Euskadi. ¿Le escama y lo dice o le escama y se lo guarda?
-Ni me escama, ni lo digo.
-A la cabeza, el socialista Patxi López, socio del iurbentia. ¿Empezamos mal?
-No empezamos muy bien, pero todo depende de la capacidad de sufrimiento de cada uno.
-A propósito, ¿es prepotencia o desgana? Me refiero a los trompazos del TAU en el Botxo.
-Para el iurbentia, un partido contra nosotros es uno de rivalidad muy importante. Para nosotros, uno más. Por eso, su motivación es más alta. Pero, pese a todo, nosotros hemos ganado muchos más. La prueba es que vamos primeros y ellos décimos.
-Cuentan que la llegada de sus hijos pequeños ha trastocado su carácter, que ahora se ríe más. ¿Es para tanto?
-Ja, ja, no creo. Los críos te alegran la vida y también te crean muchos quebraderos de cabeza. ... Pero buenos.
-Y que prepara mudanza. Es de suponer que su nueva casa tendrá canasta. ¿Y más de seis baños?
-Canasta, sí. Más de seis baños, no.
-Tengo un par de entradas para la final del Athletic en la Copa del Rey. ¿Le hace plin o plon?
-Soy de la Real.
-O sea, plon. Sobre la campana. ¿Algún mensaje a sus enemigos?
-Ninguno. Imagino que, si los tengo, se autoalimentarán.
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