Los 27 ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) y los gobernadores de los bancos centrales comunitarios, que se han reunido durante dos días en Praga para abordar el nuevo modelo de supervisión financiera, no se pusieron de acuerdo sobre el control de los bancos. La reunión informal de Ecofin chocó con la ambiciosa reforma de supervisión financiera que Bruselas quiere llevar adelante para dar más poder al Banco Central Europeo (BCE) en detrimento de los organismos nacionales.
El Reino Unido, que en el marco comunitario ha sido un firme defensor del liberalismo económico y alberga en la City de Londres el mayor centro financiero de Europa, cuestionó la decisión de querer dotar al BCE de mayores competencias, entre otros motivos porque teme que la hacienda británica pierda una fuente importante de ingresos. Francia y Alemania abogaron por una supervisión más estricta de las grandes instituciones financieras de la UE para evitar una futura crisis bancaria.
A pesar de estas diferencias, los líderes comunitarios se pusieron de acuerdo sobre la necesidad de reformar los mecanismos de control del sector financiero, y utilizaron como borrador de trabajo el informe de un grupo de expertos encabezado por el ex director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y antiguo gobernador del Banco de Francia, Jacques de Larosière.
En este sentido, la reunión de Ecofin asumió el objetivo de cara al 2010 de poner en marcha mecanismos de supervisión de los bancos, las compañías de seguros y las bolsas de la UE. La dificultad radica en que los 27 socios tienen sistemas de supervisión financiera muy distintos y alejados de un mercado único de capitales dominado por grandes corporaciones multinacionales como el Banco de Santander, HSB, Deutsche Bank y BNP Paribas.
Jacques de Larosière propuso «una aproximación en dos niveles». El primero sería «la creación de un nuevo consejo paneuropeo encabezado por el BCE, que supervisaría el riesgo sistémico» del mercado financiero comunitario. Si este mecanismo se pone en marcha, la UE actuaría como un solo bloque para hacer frente a los problemas financieros. Un segundo nivel sería establecido por los supervisores de bancos, aseguradoras y activos de cada Estado de la Unión.
De Larosière reconoció que la nueva estructura conllevaría «cierta pérdida de soberanía nacional». El presidente de la Comisión Europea (CE), Jose Manuel Durão Barroso, se posicionó a favor de De Larosière, porque, según dijo, el sistema actual es «inadecuado». Se mostró «incluso más ambicioso» que lo que planea el informe del ex director-gerente del FMI para aprobar un nuevo sistema de supervisión financiera en 2010.
Economia española
Por otro lado, Solbes matizó sus declaraciones del viernes, en las que avalaba las previsiones del Banco de España sobre la recesión en un 3% para este año y un 1% para 2010, al señalar que la economía española tocará fondo de aquí a final de año, aunque no recuperará de inmediato el crecimiento interanual positivo debido al 'efecto arrastre' de los malos datos de los trimestres anteriores. Se alineaba de esta forma con las posiciones defendidas por el presidente Zapatero y la vicepresidenta De la Vega de los últimos días. En todo caso, el titular de Economía resaltó que España es uno de los países de la eurozona que registra «resultados menos negativos».