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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

CULTURA

Un concierto lleno de pasión enardeció a los 16.000 fans que acudieron a Bilbao

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Los australianos AC/DC, en gira planetaria de su álbum 'Black Ice', el segundo más vendido en todo el orbe en 2008 (más de 10 millones de copias), cumplieron el guión el sábado en un BEC a rebosar de expectación, emoción y pasión. Si al rock de masas siempre se le ha llamado circo, AC/DC erigen un parque temático abierto con trenes descarrilando y efectos apabullantes aún en los espectadores avisados.
Pocas veces se había visto tal trapicheo de entradas. Decenas de personas con carteles en busca de un asiento, con reclamos como 'cambio entrada de grada por una de pista'. Gabino, de San Vicente de la Barquera, estaba dispuesto a pagar 150 euros; un macarra escuálido se la dejaba por 160. A un inglés le habían robado la suya y buscaba otra de pista. Nadie parecía dispuesto a vender su entrada. Algo insólito: no había ni un vendedor de camisetas, aunque sí latas de cerveza 'Estrella' a dos euros. Los avisos por megafonía para no fumar en el recinto eran recibidos con silbidos.
Un promotor local nos revelaba que hubo mogollón de entradas falsificadas, fotocopias muy bien hechas que obligaron a Last Tour a extremar los filtros de acceso al BEC. El público fue rockero y normal, sin extravagancias. Predominó el negro y el rojo. Oleadas de veinteañeros y treintañeros formales y tranquilos, como Jorge y Luis, que venían de Gijón y dormían en un cuatro estrellas.
Volumen brutal
Los catalanes Rubén, Miquel y Alex se habían bajado el álbum de Internet. Vestían camiseta de Los Porretas y durmieron en el camping de Sopelana. «La cerveza de Bilbao es más buena que el disco», proclamaban. Lo que llamó la atención en semejante congregación fue la presencia minoritaria de los fans del heavy. Como la venta de entradas funcionó como una lotería, el público fue tan variopinto, otra señal del atractivo de AC/DC. Sin embargo, a pesar del percal, el rock estalló con la efectividad de los dibujos animados en los niños, que los disfrutan aunque se los sepan.
Las más de 16.000 almas que acudieron al BEC conocían el guión. La grada siguió el concierto de pie, a un volumen brutal, pero limpio. Asimilaron gozosas el temprano 'Back In Black', ulularon belicosas en la ciclópea 'Thunderstruck', perdonaron los bajones de tensión del nuevo disco y se estremecieron en 'For Those About To Rock'. Lo chungo es que, si no se hubiera producido el escándalo en la venta por Internet, quizá el circo se hubiera erigido en junio en San Mamés.
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