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Cultura

05.04.09 -

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Icono de la sofisticación
Audrey Tatou encarna a la diseñadora Cocó Chanel.
Hace unos días, las gentes del teatro vasco lamentaban la falta de interés de nuestros políticos por una revisión o actualización de la Ley de Fundaciones y Mecenazgo, que hubiera venido de perlas en estos tiempos de recesión.
Y dieron en la diana, sin duda, puesto que el papel complementario de los privados en la financiación de la cultura va a sufrir un debilitamiento progresivo por una razón tan obvia como es la caída fulminante de los beneficios empresariales. A menos beneficios, muchos menos recursos para las instituciones culturales. Una razón de peso, por lo tanto, cuyo impacto en el ámbito cultural se podría haber aliviado de haber previsto con tiempo una mejora en el marco fiscal.
¿Y por qué no se ha hecho? Pues sencillamente porque el Gobierno vasco estaba a sus planes y consultas, la consejera a su portavocía y a sus tardías aficiones políticas, los asesores en la ideologización existencial, la filosofía política en la clave social demócrata que marcaba el tripartito y, claro, a todo ello la casa sin barrer. Fíjense que en 2004 el Plan Vasco de la Cultura preveía la revisión de la Ley de Fundaciones para los años 2005-2006.
Pues nada, ni revisión ni reforma, sino todo lo contrario, es decir, mucha política e ideología, pero poca cultura y nula visión de futuro. Tan nula, sí, como lo demuestra el hecho de que son ya varios los patrocinadores empresariales del País Vasco que han anunciado en estos meses la reducción sustancial o el final de sus aportaciones culturales a museos y festivales. Es una pena, desde luego, que la visión y el dinamismo no estén entre las virtudes de los políticos.
MODA
El mito Saint Laurent
El mito de Yves Saint Laurent se agranda cada día que pasa, como icono de la sofisticación suprema o como reflejo de un arte de vivir que todavía se conserva en su recuerdo. Seguramente, más pronto que tarde su biografía o algunos retazos de la misma se verán en alguna película, lo mismo que en el caso de Cocó Chanel, cuyas vivencias están ya dando un enorme juego en la gran pantalla: Audrey Tatou, la inolvidable Amélie, protagoniza un 'biopic' que se estrena esta primavera.
Lo último de Saint Laurent ha sido la subasta de su colección privada en París, un éxito de precios y remates, al que ahora va a seguir otro paso más en esa construcción del mito permanente. Se trata ni más ni menos de un musical sobre su vida, un proyecto en el que ya trabaja el músico francés Alain Chamfort, con libreto de Pierre-Dominique Burgard, un autor dramático que ya ha recibido un premio por su obra 'El soldado rosa'. El musical repasará la biografía del célebre modisto, desde su infancia en Orán a su triunfo en París o desde su desembarco en la casa Dior a su consagración como inventor del esmoquin femenino.
Obviamente, en el guión se revivirán sus años de 'folie' en Marrakesh o sus problemas con las drogas y las depresiones. Según parece, el mismísimo Pierre Bergé ha dado ya su autorización para el musical, tras superar un cierto escepticismo inicial. Por lo pronto, la música está ya compuesta y según se dice el disco, producido también por Alain Chamfort, aparecerá a finales de año. Genio y figura en vida, Saint Laurent acrecienta su fama popular tras su desaparición. Un mito bien necesario, seguramente, en estos tiempos de crisis y desolación.
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