Bajar la basura a la calle y no saber dónde tirarla porque el contenedor se encuentra calcinado es algo que padecen numerosos ciudadanos. A lo largo de 2008, un total de 184 unidades fueron quemadas en Vitoria, 83 menos que en el año anterior. El Gabinete Lazcoz se felicita por este bajón pero «hasta cierto punto. Se trata de una mejoría muy 'light'», comenta el concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully. La cifra sigue suponiendo un importante «impacto económico» para la institución ya que cada uno de estos depósitos sale por casi 1.200 euros.
El descenso de estos delitos ha significado sin duda un ahorro para las arcas municipales, que en 2007 sufrieron un desembolso de más de 464.000 euros entre depósitos a reponer y gastos por el servicio de extinción. El curso pasado hubo que pagar 170.000 euros. Pero la quema de mobiliario, advierte Bully, puede generar también daños «en los alrededores», como coches, papeleras, farolas y hasta lunas de comercios. Por ello, el Gabinete Lazcoz se muestra inflexible con este tipo de actuaciones y lanza un mensaje «muy claro: los gamberros pagarán lo máximo que la ley permita». El pasado año ya fueron sancionadas varias personas por este motivo pero el concejal recuerda que «es muy difícil vigilar». «¿Cómo controlas a alguien que tira una colilla en un contenedor y se va?», se pregunta.
30 en una jornada
La Policía Local ha logrado localizar a varios pirómanos en los últimos doce meses aunque su principal objetivo, y también el del área municipal de Seguridad Ciudadana, es lograr «la sensibilización y colaboración» de los vitorianos. «No se puede permitir que se siga tirando del contenedor cada vez que hay un altercado», recalca. Los fines de semana y las jornadas con alguna «connotación política» son, a su juicio, los días en que se multiplican las gamberradas. El informe de la Guardia Urbana confirma las palabras de Bully. Un jueves del mes de febrero, en el que se celebraba una huelga convocada por la izquierda abertzale, se quemaron treinta unidades.
El Gabinete Lazcoz espera no volver a ver un episodio así. Por ello, ya ha tomado medidas al respecto. Un análisis de los bomberos le ha permitido conocer la estrategia a seguir a la hora de ubicar los depósitos en las diferentes calles de la ciudad. Por ejemplo, «los contenedores de envases -48 quemados en 2008- y de cartón -fueron 114- no pueden ir colocados juntos pues son los que más facilidad tienen para arder. Es mejor situarlos donde no hay coches».
En los rincones con automóviles conviene colocar las unidades para el vidrio al ser el contenido mucho menos inflamable. Además, en 2008 comenzaron a usarse contenedores metálicos en los lugares de riesgo, como zonas muy transitadas, calles estrechas o edificios de madera y «la tendencia es que se siga con esta medida».