Nuevas noticias, malas noticias. El Banco de España hizo pública ayer una nueva revisión de sus previsiones económicas para lo que resta de 2009 y 2010 con un jarro de agua fría sobre la esperanza colectiva. La situación, lejos de mejorar, tienden a empeorar y a mantenerse en el tiempo en estado negativo. España, según las estimaciones del organismo supervisor, se hundirá aún más en la crisis para cerrar este año con una contracción de su economía del 3%. El próximo ejercicio, aunque algo más relajado, será también malo y de recesión, al menos durante el primer semestre, y cerrará con un retroceso del 1% del Producto Interior Bruto (PIB).
Para colocar las cosas en un plano relativo y poder evaluar hasta qué punto el deterioro es acelerado y profundo, basta decir que en apenas seis meses se ha pasado de una estimación de crecimiento para 2009 del 1% a un retroceso del 3%. Es la distancia que media entre la imagen que el Gobierno dibujó a finales del pasado de septiembre para formular los Presupuestos del Estado y la que ayer trasladó la institución que encabeza Miguel Ángel Fernández Ordóñez. En medio, a mediados de febrero y con la recesión ya oficializada, el Ejecutivo aún vendía una visión más edulcorada, que apuntaba a una caída del PIB del 1,6%, que ya se ha quedado desfasado por corto.
Aún peor
Con todo, lo más serio del informe presentado ayer por el Banco de España no es el nefasto panorama que dibuja para este año -algo que estaba descontado por la práctica totalidad de los analistas-, sino la advertencia de que aún hay más. El próximo ejercicio, España se mantendrá en recesión, al menos durante buena parte, y tan sólo a partir del segundo semestre se evidenciarían síntomas de recuperación. Si se cumplen estas previsiones, 2010 finalizará con un nuevo recorte en la actividad, en esta ocasión del 1% y, lo que es peor, con una tasa de paro al borde mismo del 20%, lo que significaría 4,5 millones de desempleados. «La economía ha experimentado a lo largo del último año un ajuste muy severo y la situación en 2009 y 2010 se presenta complicada, dentro de un patrón de recesión profunda, que previsiblemente dará paso a una reanudación incipiente del crecimiento en la última parte de 2010», sostiene la institución. La nueva fotografía supone un serio correctivo para los mensajes optimistas que ha trasladado el presidente del Gobierno en las semanas, reiterado el pasado jueves jueves en Londres, al situar el final de la fase crítica en el segundo semestre de este año.
Sin confianza
Las causas no son otras que el empeoramiento de los factores negativos que acechan a la economía mundial. «El deterioro de la confianza de los agentes, que acompaña al empeoramiento de las perspectivas económicas -apunta el informe-, la pérdida de valor de la riqueza financiera e inmobiliaria, las restricciones financieras y la severa contracción del comercio y de la actividad en los principales países industrializados son los elementos fundamentales que explican la caída de la demanda». Y es que el consumo privado puede experimentar este ejercicio una contracción en el entorno del 3%, para descender un 1% adicional en 2010, que no podrá ser compensado por el esfuerzo de unas administraciones públicas que van a intentar mantener una política activa de gasto. El consumo público para este año aún crecerá el 3,5% y se elevará también el 2,1% en el próximo.
Ese esfuerzo de los presupuestos públicos no será inocuo, ya que va a generar un déficit en las cuentas de la Adminisitración que rebasará todas las previsiones, estima el Banco de España. Para este año, el décifit se estima en el 3,8% del PIB nacional, pero experimentaría una escalada sustancial el que viene, hasta situarse alrededor del 8%. Todo ello es consecuencia de «la ampliación del gasto público, al aumentar los fondos destinados a prestaciones por desempleo, inversión y consumo público», señala el estudio, en un contexto en el que además la creación de riqueza va a sufrir un serio revés.
El Banco de España huye del alarmismo en torno a la evolución de los precios y sostiene la tesis de que las tasas negativas de IPC son un mal pasajero, que se recuperará desde el segundo semestre de este ejercicio, para cerrar con un alza de tan sólo el 0,2%, que se elevaría hasta el 1,5% el próximo año.