La edición que arrancará el lunes no será la primera que ve unidas a la Vuelta al País Vasco y la Euskal Bizikleta. Ya estuvieron juntas entre 1969 y 1973. Entonces, la situación era distinta. La Bicicleta Eibarresa -matriz de la Euskal Bizikleta- era el gran reclamo. En cambio, la Vuelta al País Vasco llevaba más de 30 años condenada al olvido. La Guerra Civil la había frenado en 1936 y nadie tuvo impulso para reflotarla. Hasta 1969. Un periódico donostiarra, La Voz de España, rescató la prueba y apoyó la fusión con la carrera de Eibar. Había de limitar los gastos. Adaptarse a tiempos de escasez. Y, sobre todo, se trataba de aprovechar el tirón de un deporte tan popular en el País Vasco.
Fue el año de Salomé y su triunfo en Eurovisión con 'Vivo Cantando'. También se escuchó por primera vez el 'My way' de Sinatra. 'Barrio Sésamo' llegó a las televisiones estadounidenses, que empezaban a ser en color. Voló el Concorde y los Manson asesinaron a Sharon Tate. La víspera del inicio de la Vuelta al País Vasco, el 'gordo' de la lotería dejó en Vizcaya tres millones de pesetas, un dineral a repartir entre 14 obreros de Carranza. Entonces también andaban a vueltas con la crisis: Altos Hornos de Vizcaya planteó un ERE para más de 1.200 trabajadores. Todo se repite. Hasta las fusiones ciclistas. Destino cíclico.
Anquetil y Ocaña
En 1969, Induráin cumplió cuatro años y nacieron Fermín Cacho y Michael Schumacher. El miércoles 16 de abril, en Eibar, estaban citados 39 corredores. Pocos. Buenos. Casi los mejores. El equipo Fagor de Errandonea, Cabika, Vélez, Perurena, Mariano Díaz, Galera, Momeñe, Santamarina y Luis Ocaña. Por el Bic francés estaban Anquetil, Pérez Francés, Johny Schleck -padre de los dos corredores del Saxo Bank- y José Miguel Echávarri, luego director del Banesto. El gran rival de Anquetil, Raymond Poulidor, encabezaba la lista del Mercier, dirigido por el mítico Antonin Magne. Otro director histórico, Dalmacio Langarica, conducía el Kas de Gandarias, Echeverría, Gómez del Moral, Aurelio González, Zubero, San Miguel, López Carril y Lazcano.
Desde Eibar, por Urkiola y Orduña, se llegó a la meta de Vitoria. Ocaña coronó Urkiola; Poulidor, Orduña. Nombres de altura. El inglés Wright fue el más veloz en el sprint. Primer líder de la vuelta resucitada. Duró poco. Ni una etapa. La segunda, la que iba de Vitoria a Pamplona, fue decisiva. Udana, Etxegarate, Lizarraga y el alto del Perdón dejaron en cabeza a seis corredores: Galera, San Miguel, Castelló, Díaz, Anquetil y Gabika. Entre ellos estaba ya la vuelta.
De Ocaña fue la tercera jornada, la que terminó en San Sebastián. Y de Poulidor la contrarreloj del cuarto día: 43 kilómetros entre Gernika y Bilbao -por Morga y Santo Domingo-. El 'segundón' francés aventajó en veinte segundos a Ocaña, en 1.23 a Anquetil y en 1.55 al vizcaíno Gabika. Anquetil mandaba en la general. Y así fue hasta el final. La quinta etapa, entre Bilbao y Eibar, no fue suficiente para que Gabika decapitara al 'ciclista de seda'. Perurena y Ocaña se presentaron solos en Eibar, la villa que acogió el triunfo final de Anquetil. Inmejorable apellido para celebrar aquella primera boda entre la Vuelta al País Vasco y la Euskal Bizikleta.