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La Diputación alavesa invierte 24.900 euros en la restauración del cuadro 'Martirio del Beato Tomás de Zumárraga' de la iglesia de las Dominicas de Vitoria
04.04.09 -

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La calle con rostro
Aspecto del cuadro 'Martirio del Beato Tomás de Zumárraga'. / BLANCA CASTILLO
No fue su carácter «único», ni tampoco su importancia iconográfica. Como recordaba ayer el profesor de la UPV Pedro Luis Echeverría, cuando propuso a la diputada Lorena López de Lacalle la restauración del cuadro 'Martirio del Beato Tomás de Zumárraga', su argumentación siguió otro camino. El experto expuso a la responsable foral el interés de que los alaveses supieran «quién era ese vitoriano ilustre y viajero universal» que da nombre a una conocida calle de la ciudad que le vio nacer.
Y ahora, tras cuatro meses de trabajos diversos por parte del servicio foral de restauraciones y la firma especializada Petra, los vecinos de Vitoria pueden poner cara al misionero, a través del cuadro anónimo que -recuperado su cromatismo y reforzado su bastidor- ha vuelto a la pared de la iglesia de las Dominicas de la calle Pintorería. La imagen «barroca, tenebrista» del evangelizador alavés -que predicó en Filipinas y en Japón, donde fue capturado y quemado vivo en 1622- presentaba un «mal estado de conservación», explicó la diputada.
La obra fue estudiada por los restauradores, que detectaron problemas de deformación del soporte, destensado del lienzo, capa de óleo levantada o un oscurecimiento de colores provocado por los diversos barnices aplicados, según detalló la jefa del servicio foral, Cristina Aransay. Además, «un problema de goteras había causado el deterioro de diversos pigmentos, lo que había degradado colores», apuntó.
«Otro cuadro»
Una cuidadosa limpieza de la superficie pintada, un refuerzo del bastidor -afianzado con varas de metal y traviesas posteriores de madera-, así como la sustitución del marco, que sufría problemas de xilófagos, se completó con una protección anti humedad, en previsión de posibles problemas en los años venideros. Ahora, «es otro cuadro», comparaba una de las feligresas.
Echeverría destacó la «sensibilidad» de la Diputación -que ha invertido 24.900 euros en la restauración de la pieza, a través de su convenio con el Obispado de Vitoria- y subrayó la inspiración en grabados flamencos de los caballos de la pintura, donada al convento en 1661 por un sobrino del beato, Jacinto de Zumárraga. Otros rasgos del óleo son la doble escena con Tomás y su discípulo Mancio capturados y el martirio de ambos en la hoguera, visible a través de una ventana en segundo plano. Y, pese a que los 'infieles' eran japoneses, la iconografía representa a algunos de ellos con turbantes, de aspecto turco.
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