El Arboreto de Olárizu, el germen del parque botánico por el que tanto apuesta el Centro de Estudios Ambientales (CEA), preparará en los próximos meses los terrenos de su ala más norteña para acoger al que será el tercero de los cinco nuevos bosques previstos: el templado europeo.
Los terrenos que se esparcen entre el polígono de Esmaltaciones y la Casa de la Dehesa y los ubicados entre las campas y el campo de futbol de Adurza ya lucen los retoños de más de 18.000 árboles, arbustos y plantas de más de 260 especies.
Se trata de los ejemplares de los bosques mediterráneo y el templado submediterráneo, todo un canto a la diversidad que permitirá al visitante en unos años disfrutar de la sombra de numerosos ejemplares de carrascales, encinas, alcornoques, maquias, pinos, robles o quejigos.
Este verano, el CEA empezará a preparar los terrenos para plantar en el otoño decenas de especies del bosque templado europea, al que seguirán en los siguientes dos años, el boreal o taiga y el subalpino y oromediterráneo. En total, una completa muestra de las joyas de los «pulmones» europeos concentrada en un área de 48 hectáreas repletas de caminos, senderos y áreas de descanso en la que el CEA invertirá unos 3,5 millones.
El proyecto del CEA persigue la singularidad. Y, además, busca que los bosques se conviertan en morada de numerosos animales. Sus responsables prevén que serán muchas las aves forestales como los carboneros, herrerillas, currucas o jilgueros las que se instalarán en el Arboreto. Confían, asimismo, en que con los años vivan ahí también roedores y algún carnívoro como la comadreja, la garduña o la jineta.
Un proyecto ambicioso
El Arboreto es una parte del parque botánico que para los miembros del CEA tiene que ser más ambicioso. El proyecto que lleva años sobre la mesa de los políticos contempla la creación de espacios para la investigación y la conservación, como el banco de germoplasma.
Se trata de tener una colección de semillas y esporas bien conservadas, de manera que se asegure así la pervivencia de numerosas especies.
Los expertos abogan, asimismo, por contar con un invernadero o estufa con colecciones de plantas de interés etnográfico, desde las aromáticas y ornamentales hasta las de propiedades farmacológicas.