En época de vacas flacas toca agudizar el ingenio para salir airoso de la crisis. El sector hotelero vasco ha decidido plantarle cara a la situación de recesión que atraviesa la economía mundial para atraer al mayor número de turistas posible en Semana Santa con una oferta «que se ajuste a todos los bolsillos», pero «con la calidad de siempre», anuncian. El País Vasco aspira a convertirse en un destino «atractivo» para los visitantes nacionales e internacionales con propuestas que incidan precisamente en la «identidad» de la comunidad autónoma vasca como «elemento diferenciador». Los empresarios han lanzado al mercado una campaña de precios muy agresiva para salvar una temporada que se presenta «floja» a juzgar por los datos de ocupación que manejan los profesionales.
De las cerca de 20.000 plazas hoteleras repartidas por los tres territorios, el número de reservas realizadas hasta el momento apenas cubre la mitad de las habitaciones disponibles. Basta con entrar en las páginas web especializadas en viajes o llamar directamente a los hoteles para comprobar el «esfuerzo» realizado por los empresarios del sector para llenar los establecimientos de jueves a domingo. ««La crisis es un arma de doble filo para nuestro tipo de turismo. Gente que en otras circunstancias se hubiese ido al extranjero igual prefiere apretarse el cinturón y hacer un viaje de menos días más cerca. ¡A ver qué es lo que podemos pescar de este río tan revuelto!», explica Fernando Sánchez Crespo, presidente de la asociación que agrupa a la mayor parte de hoteles de la capital vizcaína (Destino Bilbao).
En un escenario de crisis económica y contención de gasto por parte de las familias, algunos negocios han tirado los precios con descuentos de hasta el 40% por noche como «gancho» para conquistar un mercado «que mira cada vez más el bolsillo», admiten en la Oficina de Turismo de Vitoria. Otros, como el hotel Carlton de Bilbao, ofrecen el desayuno del lunes gratis si el cliente se aloja el domingo. La cadena Sheraton, a la que pertenece el emblemático hotel María Cristina de San Sebastián, también oferta descuentos a los clientes que reserven con antelación, mientras que en algunos portales de Internet se pueden encontrar habitaciones de lujo muy por debajo del precio habitual.
Última hora
Pero la cosa no acaba aquí. Las tarifas de la mayoría de establecimientos vascos incluyen visitas guiadas por las capitales o entradas a museos en un nuevo intento por atraer turistas a una comunidad que en los últimos años ha superado los dos millones de visitantes anuales. «Tenemos que trabajar duro para no perder clientes, porque la crisis se nota cada vez más», admite el director del hotel Boulevard de Vitoria, Asier Aguirre.
Pese a las «dificultades» con que se están encontrando los empresarios del sector para sacar adelante sus negocios, las asociaciones de hoteles de los diferentes territorios confían en que «las reservas de última hora» les permitan cerrar la temporada de Semana Santa con cifras «más o menos aceptables». «El viernes y el sábado son los días más demandados por los turistas que han incluido el País Vasco en sus vacaciones de Semana Santa», señala Fernando Sánchez Crespo.
Más de la mitad de las personas que deciden pasar la Semana Santa en Euskadi suele alojarse en las capitales, aunque cada vez son más los que eligen una casa rural. De hecho, se trata de un sector en auge en la comunidad vasca. Según los datos facilitados por Nekatur, la asociación que agrupa a los agroturismos de los tres territorios, el nivel de ocupación de estos establecimientos superará el 80%, una cifra muy similar a la registrada en ejercicios anteriores. «A diferencia de otros años, estamos teniendo muchas reservas de clientes vascos y de comunidades limítrofes como Cantabria y Navarra», se felicita la responsable técnica de la agrupación, Idoia Ezkurdia. El precio medio de una habitación doble es de 50 euros.
Una vez superada la Semana Santa y con los datos sobre la mesa, se podrá comprobar el efecto de la «ambiciosa» campaña lanzada por el Gobierno vasco para intentar recuperar los 73.000 visitantes perdidos el año pasado.