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Economía

El G-20 se reúne en Londres. El mundo busca soluciones a la crisis

El eje franco-alemán exige reformar el sistema financiero y EE UU se resiste a medidas drásticas
02.04.09 -

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Los líderes preparan un mercado más regulado
Obama y Brown se dirigen a la rueda de prensa.
Los líderes del G-20, que se reúne hoy en Londres en representación del 85% de la economía mundial y de dos tercios de la población, se comprometieron ayer a seguir trabajando juntos en los próximos meses para afrontar la grave recesión internacional. Los principales mandatarios del planeta, que mantuvieron múltiples encuentros bilaterales y asistieron anoche a una cena de gala, coinciden en la necesidad de reformar los mercados, cuyo déficit de regulación fue uno de los principales desencadenantes de la crisis. Sin embargo, sus pronunciamientos públicos confirman la existencia de dos bloques abiertamente enfrentados. De un lado, Francia y Alemania, que intervendrán «con una sola voz» en el cónclave, propugnan un profundo rediseño del sistema financiero internacional. De otro, Estados Unidos y Reino Unido, que se resisten a ir demasiado lejos en ese empeño y se han volcado hasta ahora en millonarios planes de rescate.
Barack Obama, la gran estrella de la cita en su primera visita a Europa, se entrevistó entre otros con el presidente chino, Hu Jintao, con quien repasó la situación mundial. El inquilino de la Casa Blanca anunció una visita al gigante asiático en el segundo semestre de este año y la creación de un nuevo equipo de diálogo sobre asuntos económicos.
La relación de las dos potencias es considerada como la más relevante en el contexto de esta crisis, dado el desequilibrio de sus balanzas comerciales y las declaraciones contradictorias de algunos de sus responsables. En los últimos días, ha habido advertencias de dirigentes chinos sobre el riesgo que significa el creciente déficit presupuestario de Washington para el valor de las reservas en bonos del Tesoro americano que están en manos de las economías asiáticas y que se estiman en 1,6 billones de dólares. El peligro de que EE UU esté tentado en destruir el valor de esa deuda mediante la inflación y la depreciación del dólar ha llevado a líderes chinos a sugerir la posibilidad de que una nueva divisa internacional sustituya al 'billete verde' como referencia.
Obama y Hu Jintao concuerdan en la necesidad de que la respuesta a la crisis exige una actuación coordinada para fomentar la demanda interna y coinciden también en la reforma de la regulación del sistema financiero para que una recesión de este tipo no se repita.
Tras su reunión precedente con el anfitrión de la cumbre, el británico Gordon Brown, el presidente norteamericano reconoció que «Estados Unidos no puede ser la única locomotora del mundo para recuperar el crecimiento», a la vez que manifestó que las diferencias entre los líderes del G-20 se están «exagerando grandemente». Por ello, se mostró «absolutamente convencido de que esta reunión reflejará el enorme consenso sobre la necesidad de trabajar de manera concertada».
«Objetivo irrenunciable»
El cónclave y su comunicado final, cuyos borradores circulaban anoche por Londres, va a constatar ese consenso blando sobre el corto plazo, pero tras rebajar considerablemente las expectativas que había creado. Los problemas difíciles quedan aplazados para el futuro.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, reflejó las diferencias con las que los líderes mundiales encaran la cita al proclamar que el diseño de un nuevo sistema financiero global era «un objetivo irrenunciable» de la cumbre, que está dispuesto a abandonar «si concluye con una declaración de falso compromiso». El líder galo hizo hincapié en que la crisis internacional se gestó en EE UU y urgió a reformar los mercados para impedir que la situación se repita. «La política no son sólo discursos bonitos», espetó en alusión a Obama. La canciller alemana, Angela Merkel, respaldó a su colega francés: «La nueva arquitectura financiera debemos fijarla ahora», proclamó. Ambos países, que dan prioridad a esa medida sobre los planes de rescate tan explotados por EE UU, expresaron así sus 'líneas rojas', entre las que también figura la publicación de una lista de 'paraísos fiscales'.
París y Berlín hablarán con una sola voz, enfatizaron Sarkozy y Merkel en una comparecencia conjunta. Otros países de la UE, entre ellos España, insisten también en la idea de poner el acento en la regulación de los sistemas financieros.
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