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FÚTBOL | clasificación para el mundial

La selección remonta el gol inicial de Senturk para ganar a Turquía y ya tiene casi sellado el pasaporte para el Mundial de Sudáfrica

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España, en su versión espartana
Jugadores de la selección felicitan a Xabi Alonso, que asumió la responsabilidad de lanzar la pena máxima para poner la igualada en el marcador y allanar el camino hacia la victoria final con el gol de Riera. / AP
Triunfo espartano, con más esfuerzo que buen juego. España supo salir, de nuevo, del atolladero frente a una Turquía que se jugaba mucho y que dejó un pobre sabor de boca. Los hombres de Vicente del Bosque siguen tan confiados en sus posibilidades que pese a verse por detrás en el marcador siempre tienen arrestos para evitar el bache. Los tres puntos tienen mucho mérito y casi meten a la selección en el Mundial de Sudáfrica.
Del Bosque modificó ayer el dibujo de los últimos partidos. Volvió a la variante de un solo delantero y metió a un centrocampista más para tener el control del partido y dar amplitud al campo. Situó a Xavi como media punta y entregó las riendas al doble pivote. El movimiento no dio el resultado esperado. La selección sigue atascada y ha perdido frescura. Ya no le brilla tanto la cara, pero no se desdibuja. Ha descendido el ritmo en la circulación del balón y ahora corre demasiado detrás de la pelota. Y ese no es su estilo.
Es cierto que la necesidad de los turcos de salir a por el partido le permitía a España refugiarse en su campo para buscar el contragolpe. Así lo hizo en los primeros quince minutos del partido y pudo romperlo en una volea de Riera a la que respondió Demirel con un paradón. El partido salió feo. No había tal infierno por ningún lado. Arrancó con poca intensidad y menos ritmo. Tampoco Turquía se volcó de manera desesperada. Supo aguantar los nervios y en un despiste de la defensa española, fuera de juego incluido, llegó el tanto de Semih Senturk. Primer disparo a puerta y bingo. Los otomanos no se lo creían.
El gol zarandeó a la selección. Otra vez por detrás en el marcador, como en Bélgica. Metió una marcha más, pero lo único que consiguió fue montar un pequeño correcalles que no le beneficiaba. Perdió más control y el juego se llenó de imprecisiones. Turquía se replegó y se esfumaron los espacios. Aparecieron los nervios y en ese impás casi le marcan el segundo tanto. El juego de combinación se perdió por el juego de la confusión. Fernando Torres fue siempre un islote entre los centrales rivales y los pocos balones que le llegaron los recibió de espaldas a la portería de Demirel.
Reacción española
Los turcos consiguieron sacar a los españoles de sus casillas. Antes del descanso fueron incapaces de encontrar la hoja de ruta para salir del atolladero. El escenario cambió en la reanudación, en una acción a balón parado. Torres remató y un defensa sacó el balón con la mano. Penalti. Xabi Alonso no falló y devolvió a España a la normalidad. A partir de ese momento, con la igualada en el marcador, las urgencias cambiaron de bando.
La selección rescató una versión más acorde a su estilo. Volvió a tener el control del balón y se sintió muy cómodo en el contragolpe. Pudo sentenciar en una combinación entre Xavi y Torres, pero volvió a aparecer el guardameta Demirel. El partido estaba ya demasiado inclinado y las fuerzas empezaron a flaquear en los turcos. La puntilla llegó en el último minuto. Dani Güiza, que había salido por el delantero del Liverpool, bastante desafortunado durante toda la noche, puso en bandeja el triunfo a Riera. No hubo tiempo para más. Sólo para meter los tres puntos al saco y dejar casi sellada la clasificación para el Mundial.
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