Los resultados dan la espalda con saña al Alavés y, sin embargo, el ánimo mantiene el tipo, aunque sea a duras penas. Y eso que todo tipo de adversidades ha golpeado al equipo de Javi López, que dejó atrás marzo con un escuálido punto, la segunda peor racha de la temporada. En el final de la primera vuelta, entre la despedida a 2008 y el saludo a 2009, encadenó la más rácana de su particular Liga: cuatro derrotas. Eran otros tiempos, el momento del primer relevo técnico en la casa de Mendizorroza, la destitución de Salmerón y la llegada de Mandiola.
Aunque la clasificación castiga ahora aún con más crudeza que entonces al Alavés, que lo tiene sujeto al descenso, el optimismo sigue vigente en la caseta albiazul. Tres días después, la última derrota ya es pasado. Se habla de presente. «Es el camino», significó ayer Javi Guerra, el goleador. Quiere decidir que, pese a los contratiempos externos y a los tropiezos internos, el equipo avanza por la senda que le debe conducir a la salvación. «Si seguimos así, con ganas e ilusión, saldrán las cosas, seguro». Es decir, se ganarán partidos. Quedan doce jornadas; con la mitad en victorias le podría valer para celebrar la permanencia. Por tanto, el Alavés tendrá que elevar notablemente su porcentaje de triunfos, que ahora no llega ni a un tercio.
«El equipo juega bien», aprecia el atacante andaluz. Sólo resta que «cambie la racha». Y cuanto antes. También los arbitrajes, aunque a éstos prefiere dejarles de lado. El entrenador, confesó el delantero en Ibaia, ha pedido a los jugadores que «dejemos tranquilos» a los colegiados. «Tenemos que estar al margen de ellos y hacer las cosas bien o mejor». Pese a que el remate del otro día, el que no subió al marcador, «fue claro que entró». El linier estuvo «lento y se hizo un poco el loco». El seguimiento de la jugada le correspondía al auxiliar de la banda más que a Pérez Montero.
La compañía de Juanjo
«Nos jugamos la vida cada domingo», advierte Javi Guerra por cómo le va al equipo. El próximo le llevará al Alavés a Elche y la siguiente jornada, en sábado, a Sevilla, contra el colista. Una doble salida que le debe devolver a casa con un botín de puntos. «Estos encuentros marcarán el final de la Liga». Toca ganar, por tanto, asume Javi Guerra. «Saldremos adelante», insiste en su personal optimismo. «Hay que ir jornada a jornada, sin hacer cuentas. No me gusta».
La suerte, voluble y discutible, le está acompañando al Alavés por los resultados de aquellos rivales a los que tiene a su alcance. Córdoba y Las Palmas tampoco suman de tres en tres. «No ganan y no se alejan», celebra con moderación el artillero. Por ahora, porque las tornas pueden cambiar y ensombrecer el panorama.
Para que no suceda así cuenta con el compromiso de Juanjo, su pareja. «Los dos nos entendemos bien, nos compenetramos». En el Martínez Valero ilicitano tendrán la ocasión de confirmarlo y, de paso, acabar con una de las bestias negras del Alavés esta campaña. El Elche le eliminó de la Copa y en Vitoria, con su triunfo, se fue para arriba. «Hay que olvidar esos partidos». Y aguantar hasta el final. «Porque ahora salimos bien y cedemos en las segundas partes», lamenta Javi Guerra.