Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más Actualidad

EDITORIAL

01.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
L a convocatoria de una huelga general en Euskadi para el jueves 21 de mayo por parte de ELA, LAB, EHNE y otras tres centrales sindicales, en contra de la destrucción de empleo y de las políticas sociales de los actuales gobiernos, constituye una iniciativa desmedida que difícilmente redundará en beneficio de los trabajadores. El hecho de que las organizaciones convocantes ni siquiera hayan contactado con CC OO y UGT para tratar del asunto, y que la fecha vaya a coincidir con la conformación del nuevo Gobierno autonómico, hace inevitable pensar en el sesgo que adquiere el llamamiento. La convocatoria de una huelga general constituye siempre una medida extraordinaria que el sindicalismo adopta cuando las demandas de sus representados se ven seriamente frustradas por las vías del diálogo social y cuando sus reivindicaciones se dirigen contra una determinada acción de gobierno, legislación o postura patronal. Quienes han convocado el paro del 21 de mayo llevan razón cuando argumentan que la crisis no la han causado los trabajadores. Pero la pierden al imputar a las empresas y a los gobiernos la responsabilidad de la recesión; o al considerar que unas y otros deben hacerse cargo, sin más, de los excedentes de empleo que genera el drástico retraimiento de la economía.
Lo característico del sindicalismo que convoca la huelga general es su negativa al diálogo social y su renuencia a la negociación, excepto en las empresas y sectores en los que la consideren conveniente. De ahí que el llamamiento adquiera todas las connotaciones de una protesta general, sin pretensión alguna de lograr determinados objetivos sociales. Resulta del todo inoportuno alentar en el seno de la sociedad vasca una corriente de contestación de tales características cuando el conjunto de la ciudadanía se enfrenta a un futuro de incertidumbre imposible de eludir también para las empresas y los ejecutivos contra los que se eleva la protesta. Pero, además, el hecho de que la huelga general reciba al nuevo Gobierno de Patxi López sugiere la concurrencia de motivaciones de orden político, aunque su existencia sea negada por los convocantes. En otras circunstancias, el llamamiento a una huelga general habría podido ser contemplado a prudencial distancia o con expectación por parte de quienes no coincidieran con sus objetivos o con la idoneidad de su convocatoria. Pero ante la cita del 21 de mayo nadie debería mostrarse indiferente; ni las instituciones, sea cual sea su composición partidaria, ni las formaciones políticas, ni las demás centrales sindicales.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS