El borrador del comunicado que emitirán los líderes del G-20, que se reúne mañana en Londres, es conocido. Y la valoración general es que constituye un signo de buena cooperación entre las economías del mundo para enfrentarse a la crisis, pero que carece de grandes compromisos concretos para el corto plazo. Pero ayer, en una serie de declaraciones en las que era difícil discernir lo que constituye teatro y lo que es sustancial, emergieron aparentes tensiones entre Alemania y Francia, por un lado, y Estados Unidos, por otro, sobre dos asuntos centrales: el rechazo al proteccionismo y la regulación de los sistemas financieros.
La primera fuente de tensión procedió de Alemania, donde el presidente de la patronal BDI, Peter Keitle, calificó como «altamente problemática» la ayuda anunciada por el Gobierno de Barack Obama a las grandes empresas automovilísticas GM y Chrysler, a pesar de que han sido interpretadas como duras y restrictivas en Estados Unidos. El presidente de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, declaró a la agencia 'France Press' que «se corre el riesgo de que estas medidas proteccionistas de baja intensidad degeneren en una bola de nieve».
El Banco Mundial -que anunció ayer 50.000 millones de dólares en ayudas al comercio internacional, algo que concuerda con las propuestase enviadas por el vicepresidente español Pedro Solbes al G-20- ha identificado más de setenta medidas de tipo proteccionista por parte de los países que, el pasado noviembre, en su primera cumbre ante la crisis -celebrada en Washington-, se comprometieron a rechazar esta práctica. El borrador del cónclave de Londres contiene una reiteración del compromiso con una economía abierta. Además, el BM auguró ayer una contracción mundial del 1,7% este año, que en la zona euro se disparará al 2,7%.
Por su parte, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, confirmó, en una entrevista con la BBC, que el presidente galo, Nicolas Sarkozy, está dispuesto a abandonar la reunión de mañana si no se incluyen en el comunicado las decisiones que él considera imprescindibles sobre la nueva regulación del sistema financiero. El borrador del comunicado contiene declaraciones genéricas sobre la necesidad de supervisión de compañías de importancia sistémica, como los fondos de inversión-riesgo, y anima al ampliado Foro de Estabilidad Financiera y al Fondo Monetario Internacional a presentar propuestas consensuadas de reforma de la regulación y de la supervisión.
En este momento, hay ya propuestas de regulación de la Unión Europea, de Reino Unido y también en Estados Unidos. Los dos primeros sugieren la idea de un organismo supervisor común para la UE y la disputa consiste en saber si habrá consenso sobre la formación de un organismo común a escala global. España sugiere que sea el FMI.
La firmeza de Sarkozy
Pero Sarkozy parece insistir en que el G-20 publique las listas de países y territorios que viven al margen de las regulaciones, algo que el Tesoro británico parecía propenso a evitar en aras del consenso y de su propio interés. Francia querría publicar tres listas: de territorios que rechazan la supervisión de la prudencia bancaria, de paraísos fiscales y de lugares especializados en el lavado de dinero. Con un compromiso colectivo de sanciones para los incluidos en las listas. Ante la polémica desatada por su posible 'espantada', el presidente francés se limitó a declarar anoche que «no nos podemos permitir una cumbre para nada».
Barack Obama llegó a última hora a Londres y con él se abre hoy un proceso de entrevistas bilaterales que, a juicio de la mayoría de los observadores, será tan importante como la cumbre en sí. El presidente de EE UU se va a reunir con sus colegas de China y Rusia y, luego, mantendrá encuentros con los de India y Corea del Sur. Hablarán de cuestiones políticas que pueden también ofrecer una perspectiva de cómo está el panorama de las relaciones internacionales en un momento de grave crisis económica.